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Si usted
quiere dejar de sentirse una persona frustrada o hacer
realidad sus ambiciones, opte por un coach personal. El
coaching es una "filosofía" de moda en Japón, Estados
Unidos, Inglaterra, Francia, Australia y está
extendiéndose rápidamente por toda Europa.
Es muy probable que en algún momento su cuerpo se haya
sentido cansado, flácido, falto de energía. Si es usted un
hipocondríaco, habrá acudido de inmediato al médico, pero
éste le habrá confirmado que no está enfermo, sólo
necesita un poco de ejercicio.
Con nuestro estado de ánimo ocurre lo mismo. Las
diferentes situaciones de la vida o, simplemente, las
turbulencias del espíritu, pueden producir pequeños
seísmos emocionales de los que no siempre es fácil salir.
Es entonces cuando el coaching puede ayudarnos a recoger
los escombros de nuestra anterior existencia y a edificar
a una nueva.
Personajes como Hillary Clinton, son un claro ejemplo de
lo que se puede llegar a conseguir. Cuando el escándalo
Levinsky alcanzó sus más patéticas proporciones, la
entonces primera dama recurrió a un life coach (Coach
personal) y los resultados a la vista están. Incluso el
propio Sr. Clinton buscó un life coach después de su más
que interesante actuación en las cortes Americanas, para
salir lo más enteramente posible de aquella parafernalia
que él mismo se creó. André Agassi es otro de los famosos
que han seguido esta práctica.
Hace unos dos años, cuando el tenista atravesó un mal
momento, que influyó en su carrera deportiva, no dudó en
acudir a un Coach Personal que le ayudó a salir de sus
grandes apuros de "melón" y volvió a encontrarse entre los
mejores del tenis, otro caso que parece confirmar que
Agassi tomó una decisión acertada.
José Luis Menéndez es un life coach que trabaja y vive en
Londres. Lleva su propia consulta desde allí y ha
participado en Conferencias internacionales sobre coaching.
En estos momentos está trabajando junto al Instituto
Internacional de Coaching, para introducir el coaching en
España y formar a nuevos profesionales.
Él define esta filosofía como: "un puente entre lo que uno
es y lo que quiere llegar a ser". Es un proceso de
descubrimiento de sí mismo, que plantea metas y
estrategias de acción para alcanzar unos objetivos y
desarrollar el máximo potencial de cada individuo. La
diferencia entre el coach y el psicólogo, es que el
primero no trata de analizar o recrearse en el pasado. El
coaching es una metodología que busca soluciones a
problemas concretos. Es más práctica y, por lo tanto,
menos larga.
La gente que recurre a sus servicios, conforma un decorado
muy diverso: profesionales insatisfechos, personajes de
ambos sexos en plena crisis existencial, divorciados en
busca de un nuevo plan de vida o mujeres con el eterno
estigma de la falta de autoestima. La mayoría eligen hacer
las sesiones - una por semana - por teléfono o correo
electrónico. El tiempo es oro.
De hecho, los orígenes del coaching tienen una estrecha
relación con el factor tiempo ya que esta metodología
surgió en Estados Unidos, en los años 80, como ayuda a los
ejecutivos estresados que perdían el control de sus vidas,
y para mejorar la efectividad en el trabajo. Sin ser un
consultor, el coach ofrece una figura, en su mayoría de
las veces, externa a la empresa, lo que ayuda al ejecutivo
a separarse del problema que le envuelve, y mirar con otra
perspectiva a su entorno. Esta es la razón por la que el
mundo empresarial ha sido el primero en poner en práctica
estas ideas. Arthur Andersen, IBM, Osborne, o Motorola son
compañías que emplean coaches regularmente.
Hay que huir sin embargo, de la tentación de asociar esta
práctica con conceptos como competitividad, liderazgo o
éxito laboral. A veces, puede tener más lanzarse con todos
nuestros miedos e inseguridades a la piscina de nuestros
eternos deseos. Virginia, con 52 años, trabajaba en un
banco de la City londinense. Su sueño era vivir en un país
templado: España. Tras seguir una terapia con un life
coach acumuló la valentía necesaria para salir a su hora
en la oficina, ganó más tiempo para sí misma, se apuntó a
clases de yoga y finalmente consiguió un trabajo de seis
meses que le permitía disfrutar de otros seis en cualquier
lugar cálido.
Además del Coach personal para la vida en general o el
trabajo y de empresas, José Luis aplica su experiencia
deportiva junto con esta práctica para ayudar a
deportistas a superar barreras que les impidan actuar al
100% de sus posibilidades, o incluso para encontrar el
proceso "mágico" que les haga conseguir ese extra que
marca la diferencia entre profesionales, como es uno de
sus casos más recientes, un corredor de carreras de
coches, que después de varios meses haciendo segundas y
terceras posiciones, con la ayuda de José Luis volvió a
retomar el camino de los triunfos apuntándose dos
victorias en sus últimas tres carreras.
En Estados Unidos, más de un millón de personas han
utilizado esta técnica y las previsiones aseguran que en
el año 2006 tener un entrenador personal será algo tan
común como tener un entrenador físico. Por el momento ya
hay coaches para todos los gustos: deportivos, life
coaches, para adelgazar, de empresa o de voces. Sarah, en
Londres, es de estos últimos y trabaja con gente que
quiere expresarse mejor, perder el miedo a hablar en
público o aprender a modular su voz. Cuando se presenta la
oportunidad, también es actriz de teatro.
Ella misma está
trabajando con un life coach, desde septiembre. Acudió a
él porque tenía problemas con su tenis, pero en realidad,
la pista era una metáfora de su propia vida que se
derrumbaba tras un divorcio, inestabilidad económica y
necesidad de volver al trabajo. "Lo que he aprendido en
estos últimos meses", dice Sarah, "es a establecer
prioridades en mi vida. Saber lo que quiero hacer y
lanzarme a ello. He empezado a creer en mí misma y he
descubierto que tenemos la posibilidad de cambiar una
situación y construir nuestro propio futuro". |