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Son la
versión de carne y hueso de los libros de autoayuda. No
profundizan en las raíces de un problema como un psicólogo
y, a diferencia de un amigo, cobran una módica suma por su
labor.
En EE.UU. más de diez mil personas se ganan la vida
guiando a otros para que logren éxito, felicidad, dinero o
lo que deseen
¿Se cansó de estar pegado en los mismos viejos problemas
con sus relaciones, dinero, carrera y salud?, ¿se siente
agobiado, subvalorado y no se concentra en sus metas? ¡No
espere más! Lo que haga hoy cambiará su mañana", asegura
en su página web Kathy Gates, una life coach profesional,
algo así como una "entrenadora para la vida.
Ella es una de las diez mil personas que sólo en Estados
Unidos se ganan la vida ayudando a otros a salir adelante.
Lo hacen a través de entrevistas personales, pero
principalmente levantando el teléfono o intercambiando
correos electrónicos. Así, sus clientes pueden estar
prácticamente en todo el mundo.
La labor del entrenador para la vida es amplia. El levanta
el ánimo, motiva a su cliente, está siempre dispuesto a
escucharlo y, sobre todo, le ayuda a definir qué es lo
necesario para lograr una meta y qué pasos debe dar para
alcanzarla. Para eso lo ayuda a dividir la tarea en
pequeñas metas y les pone fecha. Durante el proceso, el
entrenador sigue a su lado, dispuesto a responder los email o llamadas que se requieran para apuntalarlo y
asegurarse de que las metas se está cumpliendo.
Un buen ejemplo es John Carrafa, un artista de Nueva York
cuya aspiración era hacer la coreografía de un musical de
Broadway. Susan Corbett, una life coach de Florida, empujó
las cosas un poco. "En cinco meses de trabajo conmigo él
ha logrado enfocarse y determinar qué proyectos y
relaciones lo estaban distrayendo de su objetivo", dijo
Corbett a un diario local. El resultado: Carrafa montó un
show en el Off-Broadway "que recibió excelentes críticas
en The New York Times. Y, además, ha recibido cinco
ofertas, dos de ellas para hacer importantes musicales en
Broadway", dice su entrenadora.
Preparado para triunfar.
En los últimos años el auge de los coaches ha ido en
aumento en Norteamérica y Europa, lo que ha llevado a la
creación de numerosas instituciones y academias que
capacitan a quienes desean convertirse en uno de estos
consultores personales.
El boom es tal que Thomas Leonard, un contador considerado
como uno de los fundadores del coaching y creador de Coach
University o Coach U -la primera escuela para
entrenadores- asegura que dentro de cinco años todos
tendremos uno. Y ellos estarán ahí, listos para resolver
absolutamente todo tipo de "asuntos" o "desafíos", pues
"problemas" es una palabra que los entrenadores prefieren
erradicar de su vocabulario. "Los coaches
pueden abordar
asuntos que incluyen la carrera profesional, las
relaciones interpersonales, la salud y la espiritualidad,
entre otros", dice a La Tercera Jessica Hinz, graduada del
Institute for Life Coach Training y doctorada en
psicología clínica.
Jim Allen, alias "The Big Idea Coach", agrega que suelen
tener entre sus clientes a personas que desean saber "cómo
superar la desidia y terminar proyectos importantes, cómo
proponerse mejores metas y alcanzarlas, cómo enfrentar a
personas o situaciones irritantes o molestas y cómo ser
más positivo, entre otras cosas".
Rent-a-coach.
Aunque es posible contratar a un coach para resolver
situaciones o proyectos específicos, en general la mayoría
pide un compromiso de tres a seis meses, tiempo necesario
para formular metas y comenzar a ver los frutos. El costo
de la asesoría oscila entre US$ 250 y US$ 500 mensuales ($
165.000 a $ 330.000), lo que generalmente incluye de tres
a cuatro sesiones de media hora por teléfono y todas las
"mini consultas" que sean necesarias a través de email.
Pero, ¿cuál es la diferencia entre un coach y un
psicólogo? "La búsqueda de un por qué", responde a La
Tercera Maria Marsala (www.coachmaria.com), quien se
graduó en Coach U en el año 2000. "Yo no me meto en el
porqué alguien no ha hecho algo o los problemas que
podrían arraigarse en su infancia. Un life coach hace
preguntas que llevarán al cliente a la acción", agrega.
Un life coach podría ser entonces más parecido a un amigo
emprendedor. Sin embargo, los entrenadores están 100%
dedicados a sus clientes y son más objetivos y
perseverantes al momento de azuzarlos para que consigan su
objetivo. Y aún si no lo consiguen, para algunos sus
verdaderas necesidades quedan igualmente satisfechas, lo
que explica por qué tantos acuden a ellos.
Así al menos lo piensa Harriet Rubin, una escritora de
Nueva York que contó al diario Los Angeles Times que en la
última década ha contratado media docena de entrenadores.
Hasta la fecha, dice, ninguno de ellos ha logrado
transformar su vida, pero sigue buscándolos por una razón
muy simple: "Aun si te dan malos consejos, lo que están
haciendo es prestarte atención".
Entrenando ejecutivos.
Los life coach surgieron hace alrededor de una década. Sin
embargo, sus ancestros son los entrenadores corporativos,
que en Estados Unidos y Europa asesoran a ejecutivos y
personal de empresas tan prestigiosas como IBM, Motorola o
Nestlé. En estos casos, el coach entrega las herramientas
necesarias para resolver problemas que pueden ir desde
cómo organizar el trabajo hasta otros más personales, como
mejorar el trato con el personal o superar la falta de
habilidades comunicativas.
El coaching corporativo es una tendencia que ya ha entrado
a Chile mediante asesorías a empresas y bancos, y una
academia que ya ha preparado a al menos 600 entrenadores
de toda Latinoamérica. The Newfield Network (www.newfield.cl),
una compañía internacional basada en Washington (EE.UU.)
es presidida por el chileno Julio Olalla, quien señala que
sus alumnos son principalmente "psicólogos, gente dedicada
a la consultoría de negocios y muchos del ámbito de la
salud".
El profesional indica que -a diferencia de lo que ocurre
en EE.UU., donde se usa mucho el teléfono para salvar las
distancias-, aquí la interacción se hace principalmente
cara a cara. Por otra parte, muchos de los graduados de su
academia más que ofrecer una asesoría personal, se dedican
a usar las herramientas que han aprendido para así mejorar
el ejercicio de su profesión. |