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Hoy día
existen un buen número de profesionales que dedican su
tiempo a conseguir que otras personas consigan realizar
progresos extraordinarios en su vida personal y/o
profesional. ¿Quiénes son? ¿por qué entregan su energía a
esta tarea?
En España
los que han buceado a través de internet en las páginas
dedicadas al coaching conocen ya nombres tan ilustres como
los de Vicens Castellano, Susana Lemonche, Leo Ravier,
Trini Torner, Manuel Vallejo y otros. Todos los que nos
dedicamos al Coaching profesionalmente tenemos algo en
común.
Por un lado, una historia personal y profesional
muy trabajada, muy luchada, lo que nos permite tener una
experiencia vital sólida, y por otro, una rica formación
procedente de diversas áreas: la psicología, el marketing,
la pedagogía, el derecho y por supuesto una certificación
internacional como coaches. A mí no me cabe duda que a
estos aspectos hay que añadir un profundo amor al ser
humano y una creencia firme en su capacidad de
transformarse para mejorar.
Tengo
clientes que han pasado por diversos entrenadores
personales y de lo que me han contado puedo decir que lo
que buscan las personas cuando contratan coaching no es
sólo arreglar sus problemas o conseguir su meta, quieren
conseguirlo junto a un verdadero maestro, necesitan a una
persona con auténtica pasión, alguien que sepa escucharles
y transmitirles una fuerza muy especial.
Alguien
que no les lance al abismo sin hacerles reflexionar,
pensar qué es lo mejor para ellos, qué aspecto no han
tenido en cuenta. Alguien que les motive sin forzarles,
que les empuje sin sentirse coaccionados. Un coach que no
proyecte sus prejuicios y creencias personales sino que
recoja lo mejor de cada cliente para que éste lo aproveche
al máximo.
Esta es
la fuerza y el empuje del COACH PERSONAL, esta es la magia
que se necesita para cambiar las cosas. He visto a
personas que sentían miedo a cambiar las cosas, personas
que no creían poder conseguir sus sueños, gente corriente
que no esperaba ir muy allá.
Y
después, paso a paso, las he visto cambiar, transformarse,
motivarse, y convertirse en seres luminosos, seres con un
poder personal increíble y todo porque se han puesto en
marcha, porque han decidido entrenar su vida y le han dado
un giro espectacular con la ayuda de un buen coach.
Sólo
puedo decir ¡viva el coaching! y benditos todos los que
dedican su tiempo a ayudar a los demás a crecer como
personas y a hacer de la sociedad un lugar de hombres y
mujeres buenos, con conciencia, transformadores,
solidarios. Esta es la verdadera magia del cambio.
Esta es
la nueva conciencia del siglo XXI. Gracias a todos los que
se dedican profesionalmente al coaching, gracias por lo
que he aprendido de vosotros y de mis clientes, porque
esta sociedad necesita de un profundo cambio y la
profesión del siglo XXI, “el coaching”, va a ser decisiva
en la revolución de la conciencia en el nuevo siglo.
Salva Gálvez
Coach Personal
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