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Frecuentemente soñamos, e imaginamos lo grandiosa que
sería nuestra vida si esos sueños se hicieran realidad.
Hasta los comentamos con nuestros familiares y amigos, y
les manifestamos nuestra intención de hacerlos realidad.
Pero,
¿Cuántas veces procedemos más allá de una simple
manifestación de intención?, ¿Cuántas veces demostramos
disposición de hacer lo necesario para alcanzar esos
sueños?, ¿Alguna vez nos decidimos a actuar al respecto?,
o mejor aun, ¿Alguna vez emprendemos acciones que nos
acercarán a nuestros sueños?, y si lo hacemos, ¿Somos
determinados en nuestro proceder?.
Puede
parecer sencillo, y lo es, pero sus respuestas a las
anteriores preguntas son indicadores de la probabilidad de
éxito que tiene de hacer realidad sus sueños. Pasar de
"soñar" a "lograr" puede ser tan sencillo como pasar de
"sueños" a "metas". Si seguimos unos simples pero muy
efectivos pasos nos colocaremos en el camino correcto
hacia nuestras metas.
Ser
Específicos.
Mientras
que los sueños tienden a ser ambiguos, las metas
generalmente son claras, y mientras más claramente
definimos nuestras metas, mayor es nuestra probabilidad de
éxito.
Para facilitarnos esto podemos expresar nuestros sueños en
términos de eventos y comportamientos específicos. A
diferencia de los sueños que tienden a pasar por alto los
detalles, o ignorarlos por completo; las metas son
definidas con claridad y atención a los detalles sobre eso
que queremos.
Definir
las metas desde la operatividad necesaria para lograrlas
nos facilita planificar los eventos que nos llevarán a
lograrlas, y la actitud que necesitamos asumir para
hacerlas realidad.
Un sueño puede ser "Quiero recorrer el mundo". Pero si
queremos hacer realidad ese sueño, necesitamos expresar
ese deseo describiendo los eventos y comportamiento que
definen "recorrer el mundo". Podríamos definirlo así: "Voy
a visitar por lo menos un nuevo país cada año, durante los
próximos 7 años".
Una vez
que se han definido los pasos que nos llevarán a lograr
nuestra meta, es mucho más sencillo planificar los
recursos que necesitamos para hacerla realidad. Decida que
es lo que quiere, identifique y defina su meta de la
manera más especifica posible, y exprésela en detalles
concretos; esto le servirá para mesurar si se está
acercando a su meta, o si necesita hacer ajustes para
alcanzarla. Recuerde, "ser feliz" no es una meta, pues no
define eventos ni comportamientos, si quiere ser feliz,
comience por definir que es para usted "ser feliz".
Mesurar.
Exprese
sus metas en términos que puedan ser mesurables. A
diferencia de los sueños, las metas deben ser expresadas
en términos de resultados que puedan ser medidos,
observables y cuantificables. Para elevar un deseo al
nivel de una meta palpable, necesitamos se capaces de
determinar nuestro nivel de progreso. Necesitamos saber
cuánto de la meta hemos logrado, tener una manera de saber
si en realidad hemos llegado exitosamente donde queríamos
estar.
En
nuestros sueños podríamos desear "vivir una vida
maravillosa", pero para convertirlo en una meta tendríamos
que definir muy específicamente que es para nosotros una
"vida maravillosa", tal como lo mencionamos en el punto
anterior, y además en términos que sean mesurables.
Definir nuestra meta en esos términos nos permitirá
determinar cuánto de "maravilloso" hay en nuestras vidas
Podemos
ayudarnos con preguntas como: Para que nuestra vida sea
maravillosa ¿Dónde tendríamos que vivir?, ¿Con quién la
compartiríamos?, ¿Cuánto dinero tendríamos?, ¿En que tipo
de actividades nos involucraríamos?, ¿Cómo nos
comportaríamos?, ¿Cuánto tiempo dedicaríamos a hacer las
cosas que nos gustan?.
Las
anteriores son solo ejemplos, mientras más y más
específicas sean las preguntas que se plantee con respecto
a su meta, y mientras más útiles le resulten para medir y
cuantificar los resultados, más fácilmente se colocará en
el camino para lograrlas. Exprese sus metas en términos de
resultados mesurables que le permitan conocer si se está
acercando a ellas, cuánto le falta por andar, y si ha
logrado su meta o necesita rectificar el rumbo. Y
verifíquelas con preguntas como las mencionadas
anteriormente.
Ponerle
Fecha.
Otra de
las diferencias entre un sueño y una meta es que mientras
un sueño tiende a ser vago en cuanto a su definición en el
tiempo, una meta requiere de una planificación particular
para lograrla.
Un sueño podría ser "Quiero ser rico algún día", ese mismo
sueño traducido en una meta sería "Dentro de 3 años estaré
ganando X anual (substituya X por la cantidad de dinero
que desea), y para cuando tenga 50 años habré alcanzado la
independencia financiera".
Al
definir parámetros y colocarle fecha, esa meta se
convierte en un proyecto. La fecha tope se convierte en un
estimulo que sirve para motivarnos a encontrar los medios
para lograr nuestro propósito. Pensar en términos del
calendario nos permite determinar cuán ajustado a la
realidad está nuestro plan, y con cuánta intensidad
necesitamos dedicarnos a alcanzar la metas que nos hemos
propuesto. Lograremos nuestras metas en la medida en que
nos comprometamos a realizarlas en un periodo establecido.
Una vez que tenga claro lo que quiere, póngale fecha, eso
le acercará cada día más a su meta.
Ser
Realistas.
Elija
metas que estén a su alcance. A diferencia de los sueños,
que nos permiten fantasear acerca de eventos sobre los
cuales no tenemos ningún control, las metas tienen que ver
con aspectos de nuestras vidas sobre las cuales podemos
influir. Un sueño podría ser "quiero pasar un divertido y
soleado verano". Puesto que no podemos influir sobre el
clima, y por lo tanto no podemos evitar la lluvia, podemos
traducir ese deseo en la meta más realista "voy a poner de
mi parte para crear una atmósfera divertida para mi grupo
este verano".
Aunque no
podemos controlar el clima, si podemos emplear nuestras
habilidades y destrezas para crear un ambiente adecuado
que nos permita lograr nuestro propósito de divertirnos, y
es apropiado hacer esas circunstancias parte de nuestra
meta, pues sí podemos influir sobre ellas.
Al identificar sus metas, concéntrese en lo que puede
crear, y asuma con inteligencia lo que escapa a su
influencia.
Planificar.
Planifique y programe una estrategia que le facilite
alcanzar su meta. Mientras que en los sueños los objetivos
simplemente son deseados, las metas involucran un plan
estratégico para llegar allá. Delinear un plan que lo
conduzca de un paso al siguiente, puede ser determinante
para los resultados. Asumir la responsabilidad de lograr
nuestras metas requiere determinar de manera realista los
obstáculos que pudieran presentarse, y los recursos con
que contamos. Además de una estrategia para
administrarlos.
Una de
las grandes ventajas de tener una estrategia bien
planificada y programada es que le permite mantenerse
enfocado, comprometido y avanzando hacia su meta, aun
durante esos periodos en los cuales puede no sentirse tan
motivado. Al planificar recuerde: Identificar cuánto
tiempo al día necesita dedicar a esa meta. Planifique el
periodo específico del día durante el cual se dedicará a
lograr los objetivos y en que lugar lo llevará a cabo.
Elabore
un plan, ejecute ese plan, y logrará sus metas. Apóyese en
su estrategia, planificación y programación; y modifique
su ambiente de manera que le apoye en su propósito.
Reprograme cualquier cosa que compita con sus objetivos.
Pasos.
Defina
sus metas en base a pasos. A diferencia de los sueños que
simplemente pretendemos que "ocurran" algún día, las metas
son más fácilmente alcanzables cuando se dividen
cuidadosamente en una serie de pasos, que gradualmente nos
conducirán a los resultados deseados. Como un sueño
podríamos plantearnos bajar 10 kilos de peso antes de
Navidad, pero como una meta más realista podríamos
proponernos "hacer todo lo que esté de nuestra parte para
bajar un kilo de peso por semana".
Los
cambios significativos en nuestra vida generalmente son
logrados paso a paso. Algunas veces cuando nos planteamos
el sueño en su totalidad pudiera parecer inalcanzable.
Pero si lo dividimos en pequeños pasos, parece
perfectamente manejable. El progreso sostenido a través de
pasos intermedios bien escogidos y realistas, producen los
resultados deseados al final. Planifique esos pasos antes
de comenzar.
Contabilizar.
Establezca una manera de contabilizar su progreso hacia la
meta elegida. A diferencia de los sueños que pueden ser
entretenidos a voluntad, las metas están estructuradas de
tal manera que tenemos cierta medida de contabilizar cada
uno de los pasos que nos conducirán hacia nuestra meta. Al
igual que durante nuestros estudios se nos evaluaba
periódicamente para medir nuestro rendimiento
progresivamente, y la suma de estas calificaciones
representaba nuestra calificación definitiva; de igual
manera podemos auto evaluarnos semanalmente.
Esto nos
permitirá identificar un rendimiento deficiente con tiempo
suficiente para corregirlo, y mantener así las
probabilidades de éxito a nuestro favor para lograr
nuestro propósito. Lo anterior se facilita cuando nos
reconocemos como responsables por el resultado de nuestras
acciones. Establezca una manera significativa de
contabilizar sus acciones o falta de acción. Puede que
unos días se sienta motivado a dedicarse a lograr sus
metas, mientras que otros días tal vez no sea así.
Pero
cuando sabe precisamente lo que quiere, para cuando lo
quiere, las estrategias están debidamente establecidas, y
reconoce las consecuencias de no alcanzar los pasos
planteados en los tiempos establecidos, sus probabilidades
de éxito se multiplican.
Resultados.
A medida
que ponga en practica los anteriores pasos, se le
simplificará cada vez más realizar sus sueños. Mientras
transita el camino que le llevará al logro de sus metas,
mantenga presente que cada recurso que necesite se
encuentra dentro de usted, o puede ser creado por usted. |