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Las
personas de cada país parecen tener ciertas
características generales, lo que se llama la
idiosincrasia. Hay que tener cuidado cuando se hacen este
tipo de reflexiones, pues son una generalización y,
obviamente, cada persona es distinta. Suelen sacarse
promedios estadísticos de diversos aspectos, pero no
podemos encontrar un ciudadano específico que represente
ese promedio. En ese sentido es una ficción, pero que
puede guiarnos a sacar algunas conclusiones generales.
Hay países donde, como en el que habito, la gente, en
general, miente. Acabo de saber de un estadounidense que
ha publicado un libro de cómo hacer negocios en este país.
Y uno de los aspectos que destaca es que las personas casi
nunca dicen no. Responden con “me interesa mucho”, “te
llamo por teléfono”, “creo que podremos hacer negocios”,
etc. Y que después nunca más aparecen. No se atreven a
decir “no me interesa”, “no creo que pueda hacer ese
negocio” u otra respuesta similar.
Si la gente miente en cosas tan importantes como la
posibilidad de hacer negocios con una empresa del
extranjero, más aún lo hace en la vida cotidiana. Hasta
tal punto que nunca se sabe realmente lo que la persona
quiere decir o piensa. Un “nos vemos pronto”, “un día
podemos reunirnos para almorzar con la familia”, “ven
cuando quieras”, “si alguna vez necesitas de mí
llámame...”, etc., puede significar simplemente que no
sabremos más de esa persona.
Tales comportamientos se reproducen también en el hogar y
los hijos, mucho más inteligentes y perspicaces de lo que
se cree, se dan rápidamente cuenta de esto. Se les enseña
a decir la verdad, pero ven un comportamiento totalmente
distinto en los adultos.
Hay muchas causas para este tipo de comportamiento, pero
la principal es la inseguridad y falta de confianza en sí
mismo. Se teme especialmente no ser aceptado por los demás
si se expresa asertivamente y en oposición a lo que el
otro espera. Depender de la opinión y aceptación de los
demás es un claro signo de baja autoestima, bajo
autoconcepto y falta de confianza en sí mismo.
El mentir habitualmente crea además desconfianza de los
demás. Se transforma en una persona poco creíble y poco
confiable. Indudablemente, nos irá mucho mejor en la vida
si los demás saben que pueden contar con uno. Si nuestro
sí es sí y si nuestro no es no. Es mejor saber que la otra
persona no está dispuesta a hacer algo o a comprometerse
que recibir un sí, esperar que cumpla, y darse cuenta que
no lo hará. Es mejor saber que alguien no puede hacer
algo, porque nos permite buscar una alternativa.
A la larga, decir la verdad es más rentable. Atrévete a
dar tus opiniones, a manifestar tu punto de vista. Tienes
el derecho y el deber de pensar diferente. Comprométete a
hacer algo cuando estés seguro de hacerlo. Los demás te
agradecerán cuando avises a tiempo que no podrás cumplir
una tarea. Además, estarás dando mejor ejemplo a tus hijos
y dándoles mejores herramientas para una vida más exitosa.
Respeta las ideas ajenas y los demás aprenderán a respetar
las tuyas.
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