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Las
personas creativas difieren las unas de las otras en
muchos aspectos, pero en uno son unánimes: todas aman lo
que hacen. No es la esperanza de lograr fama o riqueza lo
que las conduce; en vez de eso, es la oportunidad de hacer
el trabajo que ellas disfrutan haciendo lo que las guía.
Debemos asumir que no es lo que ellos hacen lo que cuenta,
sino que cómo lo hacen.
Programados para la creatividad:
Cuando se
le da una lista a la gente preguntándole acerca de la
mejor descripción de lo que disfrutan hacer más, la
respuesta más frecuentemente elegida es el "diseñar o
descubrir algo nuevo". Pero la evidencia sugiere que por
lo menos hay un grupo de gente que disfrutaría
descubriendo y creando por sobre todo lo demás.
Debido a
mutaciones aleatorias, algunos individuos han desarrollado
un sistema nervioso en el cual el descubrimiento de
novedades estimula los centros de placer en el cerebro.
Probablemente somos los descendientes de ancestros que
reconocieron la importancia de la novedad, protegieron a
aquellos individuos que disfrutaban siendo creativos y
aprendieron de ellos.
Debido a
que tenían con ellos a individuos que disfrutaban
explorando e inventando, estaban mejor preparados para
enfrentar las condiciones impredecibles que afectaban su
supervivencia. Nosotros también compartimos la habilidad
para disfrutar casi todo lo que hacemos y podemos crear y
descubrir algo nuevo al hacerlo. Esta es la razón por la
cual la creatividad es tan placentera, no importa donde
tenga lugar.
Pero hay otra fuerza que nos motiva, y es más primitiva y
más poderosa que la tendencia a crear: la fuerza de la
entropía. Esta también es un mecanismo de sobrevivencia
construido en nuestros genes por la evolución. Nos da
placer cuando estamos cómodos, cuando estamos relajados,
cuando podemos sentirnos bien sin gastar energía. Sin este
regulador interno podríamos agotarnos fácilmente y no
tener las suficientes reservas de fuerza, grasa corporal,
o energía nerviosa para enfrentar lo inesperado.
Todos nosotros somos atraídos entre estos dos sets
opuestos de instrucciones programadas en el cerebro. En la
mayoría de los individuos la entropía parece ser más
fuerte, y disfrutan la comodidad más que el desafío del
descubrimiento. Unos pocos son más reactivos a las
recompensas del descubrimiento.
A menos
que haya la suficiente gente motivada por el placer que
proviene del enfrentamiento de los desafíos, no hay
evolución de la cultura, ni progreso en los pensamientos o
sentimientos. Así que es importante entender mejor en qué
consiste el placer y cómo la creatividad lo puede
producir.
¿Qué es
el placer?
Cierta
gente dedican muchas horas a la semana a sus labores sin
ninguna recompensa de dinero o fama. ¿Porqué continúan
haciéndolo?, está claro al hablar con ellos que lo que los
mantiene motivados es la calidad de la experiencia que
sienten en ese momento. Este sentimiento a menudo incluye
esfuerzos dolorosos, riesgosos, que presionan la capacidad
de la persona, y también incluye un elemento de novedad y
descubrimiento.
Yo llamo a esta experiencia Flujo, porque mucha gente
artistas, atletas, científicos, gente común y
corriente han descrito el sentimiento en palabras
similares. El flujo es un estado de conciencia que
consume poco esfuerzo aunque es altamente enfocado. Y las
descripciones no varían mucho por cultura, género, o edad.
En las
entrevistas, la gente menciona repetidamente ciertos
elementos clave en sus impresiones de esta experiencia
placentera:
Hay metas
claras en cada paso del camino: en el estado de flujo
siempre sabemos lo que debe ser hecho.
Hay un
feedback inmediato a las propias acciones: en un estado de
flujo, sabemos cuán bien lo estamos haciendo. Mantener el
flujo en el contexto de una sociedad indiferente puede ser
difícil. Evidentemente, aquellos individuos que continúan
haciendo un trabajo creativo son aquellos que pueden darse
feedback a ellos mismos, sin tener que esperar oírlo de
los expertos.
Hay un
balance entre los desafíos y las habilidades: en el estado
de flujo, sentimos que nuestras
habilidades están bien ajustadas para las oportunidades de
acción. En el día a día a veces sentimos que los desafíos
son demasiado altos para nuestras habilidades, o que
nuestro potencial es mayor que las oportunidades para
expresarlo.
La acción
y la conciencia están unidas: en la experiencia de cada
día, nuestras mentes a menudo están separadas de lo que
hacemos. En estado de flujo, nuestra concentración está
enfocada en lo que hacemos. Una mente unificada es
requerida para el ajuste cercano entre los desafíos y las
destrezas, y se hace posible por la claridad de las metas
y la constante disponibilidad de feedback.
Las
distracciones son excluidas de la conciencia: somos
concientes sólo de lo que es relevante aquí y ahora. El
flujo es el resultado de la concentración intensa en el
presente, la cual nos alivia de los temores usuales que
causan depresión y ansiedad en la vida diaria. Las
distracciones interrumpen el flujo, y puede tomar horas
recuperar la paz mental necesaria para continuar con el
trabajo. Mientras más ambiciosa sea la tarea, más tiempo
toma que uno se sumerja en ella, y más fácil es
distraerse.
No hay
miedo al fracaso: en el estado de flujo, estamos demasiado
envueltos como para estar preocupados por el fracaso.
Sabemos lo que debe ser hecho, y nuestras destrezas están
potencialmente adecuadas a nuestros desafíos. Si el
desafío se vuelve muy grande, un sentimiento de
frustración surge en vez de placer.
La auto
conciencia disminuye: en estado de flujo, estamos
demasiado envueltos en lo que hacemos como para
preocuparnos acerca de proteger el ego. Luego, podemos
emerger con un auto concepto más fuerte, porque sabemos
que tenido éxito en encontrar una dificultad desafiante.
Paradójicamente, el Yo se expande a través de actos de
auto olvido. Se distorsiona el sentido del tiempo:
generalmente, en el estado de flujo nos olvidamos del
tiempo, y las horas pueden pasar en lo que parecen ser
unos pocos minutos. O pasa lo contrario: a una figura del
skate puede parecerle que una vuelta que sólo dura un
segundo en tiempo real parece alargarse por mucho más.
Nuestro
sentido de cuánto tiempo pasa depende de qué estamos
haciendo.
La
actividad se vuelve un fin en sí misma: mucho de lo que
hacemos no es solamente por placer, sino que para lograr
una meta. En muchos sentidos, el secreto para la felicidad
es aprender a obtener el flujo de casi todo lo que
hacemos, incluyendo el trabajo y las labores familiares.
Si casi todo lo que hacemos vale la pena hacerlo por sí
mismo, entonces no hay nada desperdiciado en la vida.
Flujo,
felicidad, y el futuro:
¿Cuál es
la relación entre flujo y felicidad?, es tentador concluir
que los dos son la misma cosa; sin
embargo, la conexión es más compleja. Cuando estamos en
flujo, no siempre nos sentimos felices, porque sentimos
sólo lo que es relevante para la actividad. La felicidad
es una distracción. Es sólo cuando salimos del flujo, al
salir de una sesión o en momentos de distracción, que
podemos sentirnos felices.
A mayor
flujo que experimentemos en la vida diaria, más probable
es que nos sintamos felices en general.
Desafortunadamente, mucha gente encuentra que los únicos
desafíos a los que puede responder son la violencia, el
juego, sexo desordenado, o drogas. Tales experiencias
pueden ser placenteras, pero estos episodios de flujo no
agregan un sentimiento de satisfacción y felicidad con el
pasar del tiempo. El placer no conduce a la creatividad,
sino que pronto deriva en adicción.
El
vínculo entre el flujo y la felicidad depende de si la
actividad productora de flujo es compleja, si conduce a
nuevos desafíos y de esta manera al crecimiento personal y
cultural.
El
problema es que es más fácil encontrar placer en cosas que
son más fáciles, en actividades como el sexo y la
violencia que están ya programadas en nuestros genes. Es
mucho más difícil aprender a disfrutar el hacer cosas que
hemos descubierto recientemente en nuestra evolución tales
como manipular sistemas simbólicos a través de las
matemáticas o componer música y aprender acerca del mundo
y nosotros mismos.
Las
escuelas generalmente fallan en enseñar cuán bella puede
ser la ciencia y las matemáticas; ellas enseñan la rutina
de la literatura e historia en vez de la aventura.
Es en este sentido que los individuos creativos viven
vidas ejemplares. Ellos muestran cuán interesante y
placentera puede ser una actividad simbólica compleja.
Desarrollando tu creatividad y felicidad:
Aquí se nombran unas cuantas sugerencias para incrementar
tu creatividad y felicidad personal:
Trata de
sorprenderte por algo cada día.
Trata de
sorprender al menos una persona cada día.
Escribe
cada día qué te sorprendió y cómo sorprendiste a los
otros.
Cuando
algo te parezca interesante, síguelo.
Reconoce
que si haces cualquier cosa bien ésta se vuelve
placentera.
Para
mantener el placer por algo incrementa su complejidad.
Deja
tiempo para la reflexión y relajación.
Descubre
qué te gusta y qué odias de la vida.
Comienza
a hacer más de lo que te gusta y menos de lo
que odias.
Descubre
una forma de expresar lo que te mueve.
Mira los
problemas de todos los puntos de vista posibles.
Ten
tantas ideas como sea posible.
Trata de
producir ideas originales. |