Yo solo quería ser feliz
Carta a mi ego
Carta a mi alma
El juego de la vida

Cuando el cielo esta gris

Reglas para en buen vivir

Aún queda mucho por aprender

Suscitando el aprendizaje

No me interesa

Si me ves

Esto es éxito

Cosas que no se recuperan

Aceptemos pagar a la vida

Al final del arco iris

 

 

Mi querida Alma:

Espero, que a través de mis dedos, pueda recoger lo que hoy me quieres decir.

Sé que no te he escuchado y que aunque he sentido que llorabas no te puse atención, solo creía que esa sensación era producto de nerviosismo, estrés...y no te escuché. Solo te sentí.

Aquí tienes mis dedos para que me cuentes lo que quieras, pongo a tu disposición mi total abstracción, dejo parada mi mente y espero no defraudarte.

“ He gritado, llorado, pataleado y me dejaste abandonada una y otra vez. No entendía porqué. Te envié miles de mensajes mientras tus ojos lloraban, te envié miles de mensajes cuando intentabas sonreír mientras seguías llorando por dentro. Impotente por tu actitud, me reflejé en tu estómago, en tu espalda.

Un día te miraste en el espejo y te diste cuenta que no eras la persona que habías sido siempre. Aquella que rebosaba salud y alegría. Fue entonces cuando una noche, te mandé mensajes en tus sueños. Aquellos hombres y mujeres con túnicas violeta eran tus sensaciones, sentimientos, rencores, odios, frustraciones. Tú corrías de un grupo a otro, y lo curioso es que no estabas bien con ninguno.

Después de casi seis meses te sientas ha escucharme. Quieres que te hable del amor que siempre te he tenido. Siempre he sido tu mejor amiga, tu mejor amante, tu mejor soporte, pero has pensado que el amor que te tenían que dar otros era lo que necesitabas. ¿Cómo quieres que te quieran si te has abandonado al absurdo, si me abandonaste cuando más me necesitabas?

No podrás dar amor si no te reconcilias primero conmigo. Mira la vida con esplendor. Estoy dentro de tu cuerpo y solo podré comunicarme contigo sino me intoxicas con nicotina, alcohol...Ayúdame a cuidarte.

La mente es traicionera, no la escuches cuando te quiera manipular, antes siéntate y dame la oportunidad de manifestarme. Soy yo quien más te quiere, por eso no dejaré que te hagan daño. A partir de ahora no estás sola, a partir de ahora me conciliaré con tu pensamiento, pues hemos estado muy distanciados, a partir de ahora sacaré lo mejor de ti, y entonces eso que llaman amor te envolverá y no esperarás nada a cambio.

Una y otra vez me prestaste y regalaste a otras almas que, tal vez, no me merecían o no me entendían y hoy vuelvo a mi casa, de la que no tendría que haber salido nunca, una casa que ha perdido muchos kilos, pero que juntas podremos, no solamente restaurar, sino llenar con nuevas esperanzas y nuevos propósitos.

Aprende...aprende...aprende de lo que has vivido, sé que ha sido una experiencia centrifugante y dura. Y quiéreme mucho, tanto como te quiero yo. Enséñame a otros, pero no me prestes, soy tan transparente que sólo otras almas transparentes me podrán ver e intuir. No te preocupes, he vuelto a casa para no irme nunca.

De tu alma que te quiere y te protege”.

Gracias por haberme hablado, transmitiré tu mensaje y espero que pueda hacer que otros se escuchen como hoy yo te he escuchado. Tal vez hoy es el principio de nuestro gran amor, el que nunca me ha defraudado, el gran amor a mi persona.

   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

   
Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
© Copyright 2004 tucoach.com. Inc. All rights reserved