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Quizás pienses que puede ser
interesante empezar con las sesiones de coaching en
esta etapa de tu vida, te dices a ti mismo: "¿me
puede ayudar el coaching?; ¿voy a intentarlo
a ver que pasa?; ¿me puede convenir para salir
de este estado de frustración en el que me encuentro?",
y quizás también pienses,
"¿me
servirá de algo?".
Cuando
un trabajo a desarrollar ofrece alguna dificultad, un
cierto temor al fracaso subyace, por lo general, en
una actitud aplazadora.
Con
ésta se elude, aunque sea temporalmente, el riesgo
de deteriorar la imagen personal. Las excusas postergadoras
sirven pues, para protegerse de un débil concepto
de autoestima.
Porque
se teme no estar a la altura de las circunstancias.
Es decir, no hacer la tarea tan brillantemente ni tan
perfecta como se cree que se espera de uno, o no adoptar
la decisión más acertada.
En
este caso, nadie te va a criticar, nadie te va a enjuiciar,
nadie te va a examinar, nadie te va a presionar, no
vas a correr ningún riesgo, sólo vas a
mejorar, vas a conseguir cosas, vas a ilusionarte, vas
a ser más feliz, en definitiva vas a ganar en
crecimiento y enriquecimiento personal, nunca antes
imaginable por ti.
Esta
vez estoy seguro de que con la ayuda del coaching, vas
a sacar matrícula de honor en todas las áreas
de tu vida que te propongas.
Deja de soñar en esa otra vida que podría ser la tuya, y
ponte a trabajar para vivirla, está a tu alcance, sólo
tienes que centrarte en lo que más importa, produce
mejor, y da mejores resultados en menos tiempo.
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