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¿Se ha
preguntado alguna vez por qué no logra lo que se propone?,
al hacerlo, ¿Puede ver claramente qué se lo impide?, ¿De
verdad desea lograrlo?, ¿Puede imaginar como sería una vez
logrado?. Esta última pregunta es de suma importancia,
pues la pregunta que naturalmente le sigue es: ¿Cómo se
sentiría una vez que logre sus metas?.
El pequeño detalle de discernir entre como sería (factores
externos) y como se sentiría (factores internos) es de
gran valor para comprender el mecanismo que permite que el
éxito se manifieste en nuestras vidas, veamos.
El Sabotaje.
Algunas personas dicen querer triunfar en la vida y tener
éxito, pero al mismo tiempo vemos como sabotean sus
propios proyectos de muchas maneras, entre ellas: aplazar
las decisiones hasta el último momento para tener la
excusa de "no poder evaluarlas ahora", hablar de las ideas
hasta más no poder pero nunca ejecutarlas, empezar
proyectos para nunca terminarlos, argüir estar esperando
"el momento justo", y así tantas otras.
Y cuando las cosas no salen como decían que querían,
entonces escuchamos la famosa frase "Bueno, lo intenté".
Pero, ¿Fue eso un verdadero intento?, ¿Usted qué cree?. La
respuesta depende en gran medida de la actitud asumida.
En algunas ocasiones podemos encontrar tropiezos en la
vida, quien desea triunfar asume ante ellos una actitud de
aprendizaje, mientras que quien se sabotea asume una
actitud de "mejor no lo vuelvo a intentar".
¿Puede ver la diferencia?, ya comienza a estar claro como
algunos sabotean su propio éxito, pero aun queda la
interrogante ¿Por qué lo hacen?.
Las Causas.
Estas pueden ser muchas, pero podrían resumirse en una
profunda sensación de no merecimiento y los mensajes
mezclados que algunas veces encontramos durante los años
formativos de la niñez y la adolescencia.
A algunos el éxito puede asustarles o hasta avergonzarles,
sí, es correcto. Pero ¿Cómo?, seguramente se está
preguntando, puede una persona desear el éxito y temerle y
sentir vergüenza por el al mismo tiempo. Realmente parece
contradictorio, y lo es, y tiene que ver con lo que
veíamos les sucedía a las personas exitosas mientras
crecíamos.
Normalmente a los niños se les estimula para dar lo mejor
de si mismos, para hacer las cosas a la perfección, para
siempre culminar lo que empiecen. Estas palabras son
excelentes estímulos, pero son sólo eso "palabras".
Supongamos que un niño que recibe esos estímulos crece en
un ambiente en el cual las "acciones" contradicen a las
palabras. Un ambiente en el cual se critica a las personas
que les va bien en la vida, especialmente a los parientes
acomodados. Con un Padre que constantemente comienza
grandes proyectos pero rara vez los termina. Y una madre
que no se cansa de señalar las razones por las cuales algo
nunca funcionaría.
Así, al mismo niño que se le estimulaba a triunfar, al
mismo tiempo se le desalentaba, y no porque se le quería
confundir, pero porque sus padres habían internalizado los
mismos mensajes y actuaban por acondicionamiento.
Permítasenos, para efectos de ilustración, considerar aun
que la anterior familia eran los "pobres" entre los
familiares. Y como consecuencia los niños pudieran crecer
desarrollando una clasificación de aquellos que tienen y
los que no, identificándose con los últimos, y sintiéndose
incapaces de triunfar e inmerecedores del éxito.
Estamos conscientes que el anterior ejemplo es extremo,
pero sirve para ilustrar el concepto y facilitar su
comprensión, en la realidad podríamos encontrar muchos
otros menos drásticos.
Lo anterior ilustra lo referente a los factores externos,
los factores internos tienen que ver con la autoestima y
como se ve ésta afectada y modificada a partir de la
confusión creada por la falta de coherencia entre los
estímulos recibidos durante el periodo formativo.
Una de las consecuencias de esta falta de coherencia es la
formación de niños que tienden a ser excesivamente
críticos de sus compañeros en un intento por hacerse ver
más valiosos ante los demás.
Las personas que tienen este tipo de acondicionamientos
tienden a sentir que el éxito viene acompañado de un
conjunto de nuevos miedos, entre ellos: miedo a ser
rechazado, miedo a que nos exijan aun más, miedo a no
llenar las expectativas, miedo a perderlo todo en un
instante, miedo a no merecerlo, etc.
Aun a pesar del panorama planteado anteriormente, una
persona con esos acondicionamientos también puede alcanzar
el éxito y volverlo un estado permanente. Sólo necesita
comprender como funciona.
El Proceso.
El éxito es sencillo de obtener, es más, es nuestro
derecho de nacimiento y basta con reconocerlo para
permitirle manifestarse. Para aquellos que piensan que es
algo complicado y que requiere esfuerzo le invitamos a
poner en práctica lo siguiente.
Alcanzar el éxito tiene que ver con compromisos.
Compromiso primero y principal con nuestro bienestar
integral y nuestra calidad de vida, desde lo que realmente
es significativo. Una vez comprometidos con el mayor
propósito de vida, comprometernos con nuestras metas se
convierte en algo sencillo y natural.
Compromiso implica dar lo mejor de nosotros. Al
comprometernos en una relación, dejamos de preguntarnos si
podríamos encontrar una mejor pareja, simplemente nos
comprometemos a hacer que funcione. Si nos comprometemos
con un proyecto, hacemos todo lo que esté a nuestro
alcance para hacerlo funcionar y dejamos de jugar con
otras posibilidades.
Lo anterior aun nos permite cambiar de opinión en caso de
considerar que nos hemos equivocado, sólo que antes lo
intentamos realmente. El comprometernos con algo o alguien
no requiere volvernos inflexibles ante situaciones o
proyectos que en el tiempo se demuestra que no funcionan.
Recordemos que el compromiso primario es con nuestro
bienestar.
Para algunos el sentimiento de compromiso no es algo
natural y debe desarrollarse, ganarse. Aun en este caso
está abierta la puerta de lograrlo, y obtener todos los
beneficios.
La concentración es un poder que todo ser humano tiene, y
al combinarlo con la intención es como un rayo de sol que
pasa a través de una lupa. Si le cuesta un poco
comprometerse como hemos planteado, recuerde que somos
seres creativos y concéntrese en una intención a la vez,
esto le ayudará a enfocarse y le facilitará comprometerse.
Tal vez se esté preguntando pero, ¿Cómo puede ser tan
sencillo?, pues, la vida es así, sencilla. Aunque el hecho
de que sea algo sencillo no le resta grandeza, ni mucho
menos mérito. ¿Qué tan grande puede ser algo tan
sencillo?, esto depende de que tan grandes sean sus
expectativas, sí, usted pone los límites (sólo si puede
hallarlos).
Al momento de comprometernos con nuestro proyecto de vida
armonizamos con nuestro ser interno y, creámoslo o no,
esto nos conecta con una fuerza superior que se vuelve
nuestra aliada y entonces cualquier cosa (en armonía con
el bienestar individual y colectivo) es posible.
Pero, ¿Cómo puede alguien que creció con
acondicionamientos como los mencionados en el ejemplo
anterior, cambiarlos para triunfar?. En ese caso conviene
conocer algunos detalles.
Los Factores.
Para lograr el éxito podemos ayudarnos conociendo algunos
factores que podrían cambiar nuestra actitud. Estos
factores de alguna manera están relacionados con ciertos
mitos que algunas personas tienden a tener.
El primero de estos mitos es la creencia errónea de que
las personas exitosas no comenten errores. Aunque en
algunos casos esto podría ser cierto tiende más a la
excepción que a la regla.
Cometer errores es aceptable, todos los cometemos en
diferente medida. Es parte de un proceso de aprendizaje,
que podemos ver como de eliminación. Así podemos decir que
las personas exitosas cometen errores, sólo que no los
repiten.
Existe también el mito de que para ser exitoso hay que
trabajar de sol a sol. En realizad el éxito tiene más que
ver con hacer lo correcto que con hacer muchas cosas.
Podríamos encontrar actividades mucho más constructivas
que compararnos con otros. Más aun, recordemos que
criticar a otra persona para sentirnos mejor con nosotros
mismos podría producir un poco de autoestima temporal,
pero a los ojos de los demás nos veremos muy diferentes.
La persona de éxito se acepta tal como es y por lo que es.
No importa si nos rechazan una o diez veces, eso no quiere
decir que nuestra idea, ni mucho menos nosotros no sirve.
Algunas veces se trata simplemente de escoger el momento
apropiado. Sobre este punto, alguien le dijo una vez a su
servidor que nadie se interesaría por estos temas, de
haberle escuchado no estaría usted leyendo estas líneas.
Hay quienes creen que si reciben ayuda no son exitosos. En
realidad el éxito rara vez es producto de un individuo,
reconocer a quienes han contribuido al éxito de un
proyecto, lejos de restarle mérito, incrementa el
bienestar común.
Todos merecemos el éxito, especialmente si hemos trabajado
para conseguirlo. Recordemos que el éxito puede tener
diferentes significados para diferentes personas, queda de
parte nuestra definir que significa para nosotros.
La Paz y la Felicidad tal vez no se puedan lucir tanto
como un auto deportivo último modelo, pero pueden ser más
importantes.
El éxito puede ser alcanzado por personas de cualquier
nivel de instrucción formal. Se trata de descubrir que
queremos de la vida, plantearnos las metas que nos
permitirán alcanzarlo, y ejecutarlas.
Es importante recordar que el éxito de alguna manera es
una meta, tal vez podríamos decir que el éxito es lo que
obtenemos cuando alcanzamos las metas que nos hemos
planteado. Por eso cuando decimos que queremos ser
exitosos es importante tener claro en "qué" queremos tener
éxito.
Una vez que comprendemos lo anterior y lo ponemos en
práctica el éxito se convierte en una consecuencia natural
de actuar en armonía, pero ¿Y a partir de aquí?.
El Panorama.
Si hemos seguido los pasos señalados, posiblemente nos
demos cuenta que cuando pensábamos que de alguna manera
éramos inadecuados, debido a los mensajes cruzados que
recibimos en nuestra infancia, tratábamos de esconder que
teníamos miedo de reconocer nuestra realidad como seres
poderosos más allá de lo que pudiéramos imaginar, porque
reconocer esto significaría quedarnos sin excusas.
Excusas que nos justifiquen cuando no lo podemos lograr,
¿Sabe qué?, ya sucedió, se acabaron las excusas, ahora el
poder está en sus manos y la luz brilla en su interior
iluminando cada rincón de su consciencia y permitiendo que
se expresen todas esas cualidades que siempre ha llevado
dentro, pero que solo ahora se atreve a reconocer.
El éxito real es un proceso integral en el cual, quien lo
experimenta, naturalmente se reconcilia con su poder de
construir su realidad consciente y asume la
responsabilidad de administrarlo para el bienestar común. |