| |
Podemos
decir que cada persona tiene básicamente una sola manera
de afrontar los problemas que se le plantean y que
normalmente no suele variar la manera de abordarlos.
Esto no debe confundirnos e identificar movimiento con
progreso. No porque siempre adoptemos los mismos
movimientos dejamos de avanzar. Cualquiera que sea nuestro
movimiento favorito para enfocar los problemas puede
sernos útil o no dependiendo si nos ayuda o no a avanzar.
A veces nos parece que no avanzamos que nos encontramos
estancados. Los problemas parece que no se solucionan
nunca a pesar de nuestro esfuerzo de solucionarlos y nos
producen una clara sensación de frustración. Nada de lo
que hagamos parece encontrar recompensa.
El movimiento básico es el de tratar de resolver los
problemas que se nos plantean con un movimiento hacia
delante. Afrontamos las dificultades con resolución
intentando salvar cualquier tipo de obstáculo que se nos
presente. En este movimiento esperamos encontrara signos
de progreso en el camino que nos animan a seguir adelante.
Si no los encontramos no significa que no avancemos si no
que no tenemos las suficientes referencias como para
evaluarlo. Podemos estar muy cerca de la resolución pero
por el momento lo ignoramos.
En ocasiones también parece que siempre llegamos a un
mismo punto, a un callejón sin salida. Comenzamos por un
movimiento hacia delante, pero este movimiento se detiene
sin haber llegado a alcanzar el objetivo.
Esto requiere un poco de paciencia porque muchas veces lo
único que necesitamos es un poco más de tiempo para
alcanzar la solución deseada. Muchas veces estos intentos
son interpretados como fracasos cuando lo único que
necesitaban era un poco más de insistencia, un poco más de
tiempo.
Otras veces a pesar de nuestro esfuerzo por mantener un
movimiento hacia delante, e incluso de haber comprobado
como hemos realizado algunos avances, parece que nos
encontramos en el mismo punto de partida. Es el denomina
movimiento de “tiovivo”.
Este último movimiento puede ser muy significativo ya que
parece que continuamente llegamos a un punto donde nos es
muy dificultoso enfrentarnos al verdadero problema y damos
continuos rodeos para no hacerlo.
Otro tipo de movimiento muy frecuente es el denominado de
“vaivén o de ola”. Todo parece ir de maravilla. Los
progresos son excelentes estamos realmente encantados con
ello. De repente somos conscientes de que hemos vuelto a
desandar todo el camino que nos parecía que habíamos
avanzado.
Esto puede ser signo de que habíamos avanzado quizás
demasiado deprisa sin cimentar debidamente nuestros
logros. No hemos tenido la suficiente capacidad como para
asimilar nuestros avances y lo pagamos volviendo al inicio
de nuestros problemas.
No obstante este estancamiento puede todavía ser más grave
si en lugar de pensar que se ha avanzado algo, aunque sea
poco, se ha retrocedido. Si pensamos que estamos peor que
al principio es que hemos experimentado un “movimiento
hacia atrás”.
No hay que desesperase por ello. Hay muchas cosas que
podemos aprender de ese movimiento hacia atrás, porque si
hemos sido capaces de movernos hacia atrás ¿por qué no
podemos conseguir hacerlo hacia adelante?
La mejor manera de abordar cualquier problema es intentar
tener una visión lo más completa posible del mismo, desde
el mayor número posible de puntos de vista, y sin perder
nuca los nervios.
Desde una posición relajada y consciente es siempre mucho
más sencillo abordar cualquier situación por difícil que
parezca. La serenidad es por tanto es el estado óptimo
para resolver cualquier problema.
|