| |
La toma
de decisiones y solución de problemas, tal como están
enunciadas, parten del supuesto de que hay algo que
decidir o resolver. Lo que a veces no se reconoce es que
en esas situaciones en las que se presenta la toma de una
decisión o solución van de acuerdo al punto de vista de la
persona que las ha encontrado. Por lo tanto hay
situaciones en las cuales hay que decidir o resolver algo,
siempre y cuando a la persona le «importen» y por lo cual
hace juicios sobre esta.
Así, los problemas, las posibilidades, las soluciones, las
decisiones, sólo hacen sentido y se remiten a una sola
persona. Por lo que distintas personas enmarcarán una
misma situación en forma diferente, verán otros problemas,
otras posibilidades de solución y tomarán decisiones
distintas.
Es necesario que se tomen en consideración la forma en la
que se articula y observan las situaciones, cual es el
sentido que le damos y cómo cuestionamos cada situación.
Es necesario distinguir la forma en la que formulamos los
problemas y como formulamos las posibles decisiones a
tomar, porque sobre la base y la manera en la que se
formule el problema se encaminará nuestra forma de actuar
para la solución. Así, si se cambia la formulación del
problema se cambiarán las posibles soluciones. Como nos
insiste Gastón Bachelard, «un problema sin solución suele
ser un problema mal formulado».
La solución de problemas y la toma de decisiones es una de
las tareas más importantes dentro de nuestra vida y por
ende de nuestra empresa. La organización, el
funcionamiento y la gestión de las empresas van a depender
de la capacidad de solucionar problemas, de la capacidad
de decisión y de la calidad de las decisiones tomadas. La
toma de decisiones exige la elección entre varias opciones
o alternativas y, por lo tanto, lleva consigo la
posibilidad de equivocarse.
La toma de decisiones está muy unida en todas las
organizaciones humanas al principio de autoridad. Las
decisiones que se tomen, pueden y deben afectar a
personas, equipos de trabajo o estructuras de
organización. La toma de decisiones lleva consigo muchas
veces consecuencias en personas y equipos de trabajo que,
al sentirse afectados, dan lugar a conflictos, pero por
otro lado la no adopción de decisiones puede originar en
muchos casos más problemas y conflictos que una decisión
tomada, aunque ésta no haya sido acertada.
La capacidad para resolver problemas tiene varios
requisitos, en primer lugar antes de que una persona pueda
resolver un problema debe estar consciente de que este
existe y este primer paso puede parecer demasiado obvio,
sin embargo, seguramente conocemos personas que prefieren
ignorar los problemas ya que piensan que al no
enfrentarlos estos desaparecerán. Estar consciente y
reconocer que un problema existe es el primer paso lógico
para encontrar una solución.
Por otro lado, el saber que existe un problema no nos
asegura que el problema esta perfectamente definido, los
verdaderos problemas pocas veces son los más aparentes y
en muchas ocasiones es indispensable para descubrir cual
es el verdadero problema un análisis exhaustivo y objetivo
el riesgo que corre alguien cuando trata de resolver sus
problemas subjetivamente es que sus emociones y
sentimientos se involucran y entonces el mismo se
convertirá en una parte del problema en lugar de
convertirse en una posible solución.
Las personas por naturaleza tendemos a ser subjetivas por
lo tanto, para poder llegar a ser objetivo requiere de
práctica. Un ejemplo que puede ayudarnos esta situación de
objetividad o subjetividad puede ser el siguiente: muchas
personas actualmente comentan que el presupuesto familiar
no les alcanza porque la situación económica es crítica y
que esto es un problema. Esta aseveración implica que el
problema radica en la situación económica. Un pensamiento
objetivo, sin embargo, debería estar basado en lo
siguiente: el presupuesto familiar no alcanza debido,
1) A un deficiente control,
2) Se gasta en cosas superfluas,
3) Los ingresos son inferiores a las necesidades,
4) No acepto mi nuevo nivel de vida más bajo.
Una persona debe de hacer a un lado los sentimientos
subjetivos o de culpa ya que si no puede descubrir cual es
realmente el problema tampoco podrá resolverlo.
Para llegar a hacer lo anterior en primer término el «solucionador»
del problema debe de estar inmerso en los datos mas
actualizados que rodean a la problemática y para ello debe
penetrar y participar en los círculos que tienen la más
reciente y veraz información para con ello poder emitir
juicios propios con autonomía y además de saber
fundamentar estos juicios, lo que ayudará a generar
autoconfianza y llevara a una ambición de declarar «si es
posible, yo puedo y voy a hacerlo». |