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Si somos
observadores, podremos notar como en la naturaleza todo
fluye sin esfuerzo, encontrando naturalmente el camino de
menor resistencia. Esa es la forma en que funciona la
inteligencia de la naturaleza, con una facilidad sin
esfuerzo y una entrega confiada.
Al observar la naturaleza es fácil darse cuenta como el
viento no intenta soplar, simplemente sopla, la lluvia no
intenta caer, simplemente cae, los ríos no intentan
correr, simplemente corren, esa es su naturaleza
intrínseca, y ellos se entregan con facilidad y confianza
a permitir que su naturaleza se manifieste.
Pero, ¿Qué sucede con los seres humanos?, nosotros también
somos parte de la naturaleza, pero ¿Adoptamos la misma
actitud que el resto de la creación?. ¿Nos entregamos con
facilidad y confianza a permitir que nuestra naturaleza se
manifieste?, ¿Sabemos al menos cuál se supone que es
nuestra naturaleza?. ¿Cuáles son sus respuestas a estas
preguntas?.
Sus
respuestas a las anteriores preguntas le servirán para
establecer un punto de referencia sobre el lugar en que se
encuentra en cuanto a permitirse fluir, y cuán exitoso es
al hacerlo. Tal vez la pregunta más importante de
responder de las anteriores sea la referente a saber cuál
es nuestra verdadera naturaleza, ese podría ser nuestro
punto de partida para comenzar a fluir con ella.
Nuestra Naturaleza.
Aunque
los seres humanos poseemos voluntad y libre albedrío, y
somos capaces de crear nuestra realidad empleándolos,
también es parte de nuestra naturaleza hacer que nuestros
sueños se manifiesten sin esfuerzo. Suena sencillo,
¿Cierto?. Y es porque ¡Lo es!. La vida es sencilla, lo
complicado nos ocupamos los seres humanos de ponérselo.
Afortunadamente la inteligencia de la naturaleza es lo
suficientemente sabia como para no permitírnoslo más allá
de nuestra ilusión.
Si, es correcto, cada vez que creemos que algo en la vida
es complicado, no estamos viendo más que nuestra errada y
distorsionada percepción de la realidad, es decir, una
ilusión que ha sido creada por nuestra mente. De allí
provienen la gran mayoría de las situaciones desagradables
que encontramos en nuestra vida, pues como dijimos
anteriormente, estamos dotados de la capacidad de crear
nuestra realidad. Pero ¿Cómo podemos hacer realidad
nuestra naturaleza para que nuestros sueños se manifiesten
sin esfuerzo?. Sencillo, simplemente fluyendo.
Fluir.
Fluir es
un principio que se podría relacionar con la economía de
esfuerzo, hacer menos para lograr más. Interesante
concepto, ¿Verdad?. Ciertamente, pero ¿Cómo lograrlo?,
nuevamente la respuesta es muy sencilla, armonizándonos
con la naturaleza.
La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo,
sin roce o fricción, de manera espontánea, es no lineal,
intuitiva, holística, y es capaz de nutrir a todos los
seres. Es cuando nos armonizamos con la naturaleza, cuando
nos establecemos en el conocimiento de nuestro verdadero
ser, que podemos fluir para permitir que nuestros sueños
se manifiesten sin esfuerzo alguno.
El fluir se expande desde el conectarse a la vida
partiendo del altruismo, pues esa es la motivación de la
naturaleza, la cual no cesa de dar altruistamente a manos
llenas solo por el placer de dar desde la abundancia,
porque hay suficiente para todos.
Cuando buscamos poder y control sobre otros,
desperdiciamos energía. Cuando buscamos dinero o poder
para satisfacer al ego, desperdiciamos energía al
perseguir la ilusión de la felicidad, en vez de disfrutar
de la felicidad que nos brinda el presente. Al actuar de
manera egoísta, cortamos el flujo de energía que nos llega
(aunque continua habiendo suficiente para todos,
simplemente nos desconectamos del flujo), e interferimos
con la expresión de la inteligencia de la naturaleza.
Pero cuando actuamos motivados por el altruismo, cuando el
bienestar común prevalece, no hay desperdicio de energía,
al contrario, esta se multiplica y acumula, y el excedente
que logramos acumular y disfrutar puede ser empleado para
crear cualquier cosa que deseamos, incluyendo abundancia
ilimitada. Cuando nuestro punto de referencia es nuestro
ser interno, cuando nos volvemos inmunes a la crítica y
nos sentimos capaces de asumir cualquier reto, podemos
conectarnos al fluir de la naturaleza, y emplear la
energía de manera creativa para hacer realidad nuestras
metas. Lograr estos es muy sencillo, solo necesitamos
seguir tres simples pasos, veamos.
Aceptarnos.
El primer
paso para lograr fluir con la energía de abundancia de la
naturaleza es aceptar cada momento, cada instante, cada
persona, cada situación, cada circunstancia y cada evento
tal como ocurran. Es decir, cada instante estaremos
conscientes que cada momento es tal como debe ser, porque
el universo entero es tal como debe ser, y cada uno de
nosotros y nuestro entorno forma parte de ese universo.
Este momento, el que estamos experimentando en este
instante, es la consecuencia y desenlace de todos los
momentos que hemos experimentado anteriormente.
Y la manera más sencilla de lograr ese nivel de aceptación
es comenzar por aceptarnos a nosotros mismos primero, tal
como somos. Al reconocernos como seres únicos y asumirnos
con nuestras virtudes y defectos, nos resultará muy
sencillo aceptar a otras personas y las situaciones que se
nos presentan, tal como son. Por el contrario si nos
resistimos al momento presente, en realidad nos estamos
resistiendo al universo entero. Sin embargo podemos tomar
la decisión de fluir con el universo entero, al fluir con
el momento presente.
Eso nos coloca en la ventajosa posición de aceptar el
momento presente total y completamente. De aceptar la vida
tal como es, no como desearíamos que fuera. Es importante
comprender bien este detalle. Podemos desear que las cosas
sean diferentes en el futuro, pero en este instante las
aceptamos tal como son. Recordemos también que cuando
reaccionamos ante una persona o situación, en realidad
reaccionamos ante lo que sentimos hacia esa persona o
situación, pero nuestros sentimientos no son ni esa
persona, ni esa situación.
Al reconocer y comprender esto completamente, nos
alistamos para asumir la responsabilidad por como nos
sentimos, y la oportunidad de cambiarlo. Al ser capaces de
aceptar las cosas tal como son, somos también capaces de
asumir responsabilidad por nuestra situación actual, y
todos los eventos que se presentan en nuestra vida.
Responsabilizarnos.
Podemos
ver la responsabilidad como no culpar a nada ni nadie por
nuestra situación, incluyéndonos. El aceptar las
circunstancias, los eventos, las situaciones, nos permite
ver la responsabilidad como la habilidad de ofrecer
respuestas creativas para la situaciones que vivimos aquí
y ahora. A partir de ese momento tomaremos conciencia
sobre el potencial de las situaciones adversas para
contener las semillas de la oportunidad, y ello nos
permitirá transformar el momento en una mejor situación.
Una vez adoptemos esa actitud, encontraremos oportunidades
en cada situación para crear algo nuevo y útil, y veremos
a un maestro en cada persona que se cruce en nuestro
camino. Recuerde que hay un significado oculto en cada
evento que se presenta en nuestras vidas, y se encuentra
allí para contribuir a nuestra evolución.
Relajarnos.
Luego de
aceptarnos y responsabilizarnos, ¿Qué podría faltarnos?.
La consecuencia natural sería relajarnos, pues ya no
tenemos nada a que resistir, o de que defendernos, lo cual
simplificaría nuestras vidas. Pues si observamos,
encontraremos que las personas a nuestro alrededor
invierten un alto porcentaje de su tiempo defendiendo sus
puntos de vista.
Afortunadamente, luego de aceptar las cosas tal como son,
y responsabilizarnos por el momento presente, tiene poco
sentido tratar de imponer un punto de vista que es solo el
desenlace de un momento que hemos aceptado tal como es.
Nuestra nueva actitud nos permite relajarnos y disfrutar
el momento a plenitud. Cuando nos relajamos y renunciamos
a esa supuesta necesidad de defender nuestro punto de
vista, en ese acto de renuncia sincera recuperamos una
enorme cantidad de energía que antes desperdiciábamos, y
podemos ahora emplear para hacer realidad nuestros sueños.
Consecuencias.
Al
relajarnos y permitirnos disfrutar del momento presente,
este instante, aquí y ahora, experimentamos una sensación
de libertad jamás antes conocida, que nos hará sentir
realmente vivos. Comprométase a fluir, y fluya con la
inteligencia de la naturaleza, espontáneamente, sin
fricción o esfuerzo. Con esta nueva actitud realmente
disfrutamos plenamente de la vida, y esta se vuelve
ligera. Esta simple y alegre libertad estará disponible en
cualquier momento, pues surge desde la felicidad de estar
vivos.
Ya no necesitará justificarse, simplemente declare su
intención para si mismo, y experimentará la plenitud,
satisfacción, felicidad, libertad y autonomía en cada
instante de su vida, eso realmente es
Fluir......... |