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Quien
desea ejercitar el Buen Combate de la vida tiene que mirar
al mundo como si fuese una aventura y su meta como un
tesoro que está esperando para ser descubierto".
Muy pocos hay que logran a muy temprana edad estructurar
su vida o el propósito de ella. ¿En dónde está nuestro
propósito de vida? ¿Cómo encontrarlo?.
El ritmo de vida actual, tan acelerado, nos obliga muchas
veces a realizar tareas que no deseamos. Dedicarle más
tiempo a un trabajo que rechazamos y a causa de ello,
convivir menos tiempo con nuestra familia y la mayoría de
las veces ni la remuneración es totalmente satisfactoria,
y a una gran lista de inconvenientes le añadimos algo
más... dejar atrás todos nuestros sueños...
¿En dónde quedaron los sueños que tenías cuando eras
adolescente? ¿En dónde quedó la fuerza, el coraje y la
sensación de comerte al mundo?... quedó tan lejos que nos
cuesta pensar que a pesar de las responsabilidades
adquiridas, nuestros sueños no solamente pueden ser
nuestro motor de vida. Los sueños son nuestra
realización... nuestra misión en la vida.
Nosotros no solo somos dueños de nuestro propio destino o
arquitectos de nuestra vida, debemos ser los artistas de
nuestra propia vida, llenarla de formas, colores y matices
que nos llenen día a día de una constante felicidad. No se
trata de vivir la vida, sino de amar la vida.
Rompiendo muchos esquemas de los ya establecidos,
arriesgando y tomando rutas diferentes, podemos comprobar
que la realización de nuestros sueños es nuestra propia
realización y esto solo da un resultado:
La felicidad.
Si no lo proponemos cada segundo, cada minuto, cada día,
iremos paso a paso encontrando el camino que alguna vez
perdimos y que todavía es posible encontrar.
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