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“Existe
una vitalidad, una fuerza vital, una energía, una manera
de moverse que se trasmite a través de los actos. Dado que
nunca ha existido una persona como tú, porque cada uno de
nosotros es único, tu manera de expresarte es también
única y original. Si la bloqueas, nunca podrá existir y se
perderá, puesto que tú eres el único medio a través del
cual puede expresarse”.
Todos gozamos de un cierto grado de poder y todos podemos
incrementarlo para tener mayor cantidad de energía a
nuestra disposición. La fórmula es muy sencilla: aumentar
tu poder innato, eliminar todo aquello que te absorba la
energía e incorporar todo lo que te la dé.
El punto de partida de un programa de coaching consiste en
reducir drásticamente el número de cosas que te distraen y
absorben tu energía, para reemplazarlas por otras fuentes
de energía positiva y enriquecedora.
Hay un par de peligros implícitos en el hecho de ir en pos
de grandes objetivos sin habernos tomado un tiempo para
poner en orden las bases de nuestra vida. El primero es
que alcancemos el objetivo pero que no sea duradero.
Existe la creencia común de que el éxito arruina a las
personas. No obstante, cabe la posibilidad de que se trate
tan sólo de la falta de una base sólida para sostenerlo.
El segundo peligro es que, una vez logrados tus objetivos,
no experimentes un sentimiento de plenitud o satisfacción.
Esto ocurre porque no hemos elegido bien nuestros
objetivos, nos hemos dejado influir por otros pensando que
eso te haría feliz, pero realmente no son tus propios
objetivos, los que tú deseas alcanzar.
Pero antes de poder imaginar lo que realmente te haría
feliz, necesitas aprender a manejar las situaciones
básicas de tu vida.
Comienza por dar más energía a tu vida eliminando todo
aquello que has estado tolerando.
Elimina todas las pequeñas molestias.
Si tienes la seria intención de realizarte plenamente,
comienza por eliminar todo lo que soportabas en tu vida
cotidiana, todas esas molestias que toleras, pequeñas pero
fastidiosas. Todas estas cosas que toleras te absorben
energía, te crean irritabilidad y te agotan.
Para eliminarlas, comienza por apuntar todo aquello que te
molesta haciendo una lista (debes escribirla en papel, no
mentalmente). Luego debes fijarte un plazo para
eliminarlas. Después de este trabajo (lista y fijación del
plazo), trátate con cariño, vete a cenar fuera y al cine.
No podrás terminar con la lista en un solo día.
Necesitarás un período de entre uno y tres meses. Los
pequeños inconvenientes absorben tu energía y reducen tu
capacidad innata para atraer el éxito. No los soportes,
simplemente elimínalos de tu vida. En cuanto a aquellas
cosas que te parezcan imposibles de solucionar, ponlas en
una lista aparte y, por el momento, no pienses en ellas.
Con el tiempo se resolverán.
Algunas personas se sientan a redactar su lista y tienen
serias dificultades para comenzar. Esto no se debe a la
inexistencia de elementos molestos en su vida, sino a que
han llegado a un grado de insensibilidad tal que ni
siquiera pueden verlos. A veces, establecer categorías
simplifica bastante el trabajo. ¿Qué es lo que no soportas
en tu trabajo, en tu hogar, de tus amigos y tu familia, de
tu animal de compañía, en tu cuerpo y en tus propios
hábitos? El siguiente paso consiste en juntar ese cúmulo
de situaciones que soportas y ver qué puedes hacer para
eliminar la mayoría de una sola vez.
Suprime los escapes de energía.
El tipo de relación exigente, propia de las personas
demasiado necesitadas de atención o afecto, toma una
cantidad desmedida de tu tiempo y de tu energía. Sucede lo
mismo con cualquier adicción, tú conoces tus adicciones.
¿Cuáles son los seductores escapes de energía que hay en
tu vida? Las adicciones toman posesión de tu vida y es
sumamente difícil que las puedas solucionar por tu cuenta.
Si tratas de hacerlo y fracasas, no te desalientes. Busca
un sistema de apoyo más fuerte. La solución está en
sustituir unos rituales por otros para acabar con nuestra
adicción. Tómate el tiempo necesario para crearte nuevos
rituales, que te gusten y con los que disfrutes. Si tienes
una adicción que comienza a consumir tu existencia, el
coaching no tendrá efecto alguno, porque no dominas tu
vida, sino que lo hace esa adicción.
Créate diez hábitos diarios.
“Los buenos hábitos, que ponen bajo control nuestras bajas
pasiones y apetitos, nos liberan para que podamos
aventurarnos en experiencias vitales de mayor amplitud.
Muchos de nosotros dividimos y disipamos nuestras energías
dudando de lo que hacemos, cuando la solución es
evidente.”
La mayoría de nosotros poseemos algunos malos hábitos que
en realidad no nos aportan ningún tipo de alimento
intelectual no afectivo, ni nos hacen sentir más seguros
de nosotros mismos. ES posible que hayan pasado de ser un
hábito a convertirse en una adicción.
Los expertos opinan que para cortar con una costumbre, hay
que reemplazarla por otra distinta. Lo ideal es que
quieras reemplazar un mal hábito por uno bueno, esto es,
por uno que aporte mayor energía en lugar de consumirla.
¿Cuáles son las 10 cosas de las que disfrutas que te
gustaría hacer a diario? No se trata de encontrar nuevos
hábitos que veas como una “obligación”, sino algo de los
que disfrutas, que realmente te apetezca hacer. Cada
persona es distinta y su elección será personal.
Hay gente que está sometida a tanta presión que es incapaz
de imaginarse 10 hábitos placenteros. No pueden dejar de
pensar en otra cosa que no sea lo que “deberían” hacer.
Es más fácil trabajar para establecer un solo hábito por
vez, pues tratar de lograr los 10 al mismo tiempo
resultaría agobiante.
Escribe tu lista de 10 placeres diarios y comienza a
disfrutarlos cotidianamente.
Elimina los “debería”.
“Ser bueno, según el concepto normal de la bondad, es
fácil. Simplemente requiere una cierta cantidad de terror
sórdido, una buena falta de imaginación y esa baja pasión
por la respetabilidad típica de la clase media”.
Los “debería” son aquellas cosas que creemos que debemos
hacer, que representan una obligación, pero que, de hecho,
no nos interesan. Todos estos “debería” te abruman, te
desaniman y te alejan de lo que en verdad te interesa en
la vida.
Debes sacarte de encima los “debería”. ES un peso que te
agobia, que no te lleva a ningún sitio y que consume tu
preciosa energía vital. Mucho mejor es olvidarlos y crear
otra lista de nuevos objetivos que te pongan en actividad.
¿Cómo puedes saber si estás delante de un verdadero
objetivo o de un “debería”? Una manera segura de
averiguarlo es preguntarnos: ¿Cuánto tiempo hace que lo
deseo? Si hace más de un año es un “debería” que no tiene
vitalidad alguna. No necesitas seguir dándole vueltas y
atándote a ese objetivo caduco ni un minuto más. ¡Líbrate
de él! Si hace muchos años que lo deseas y todavía no ha
sucedido, no creo que suceda jamás.
Es sorprendente lo atados que estamos a los “debería”.
Examina tu lista de “deberías” y deshazte de todos los que
puedas. No sigas agobiándote dejándolo en un “debería”.
¿Cuáles son los objetivos que te agobian? Si no has hecho
nada al respecto durante el último año, deshazte de ellos
inmediatamente o formúlalos de nuevo.
Establece unos límites firmes.
Es prácticamente imposible que lleguemos a la excelencia y
a la realización personal si no sabemos establecer unos
límites claros y firmes.
Protégete con elegancia.
“Nadie puede hacer que te sientas inferior si tu no se
lo permites”.
Vamos a ver un modelo muy sencillo de comunicación en
cuatro pasos para protegerse de los comentarios
desagradables. Cada vez que una persona te hiere o te
molesta es porque tú se lo permites. Vamos a aprender a
frenar ese tipo de conductas de manera efectiva y
elegante.
Informar: “¿Te das cuenta de que estás gritando?”; “¿Te
das cuenta de que ese comentario es hiriente?” Si la
persona continúa con su inaceptable conducta, pasa al
segundo paso, pero nunca antes de haber dado el primero.
Pedir: “Por favor, deja de gritarme”. Si la persona
todavía no lo entiende y continua actuando del mismo modo,
prueba con el tercer paso.
Exigir o insistir: “Insisto en que dejes de gritarme ahora
mismo”. Si la persona insiste en su conducta, da el
siguiente paso.
Irse: (sin entrar en la discusión ni responder de mala
manera) “No puedo continuar con esta conversación si
sigues gritándome. Me voy”. Si a partir de ahí tu relación
con esa persona no se modifica, puede que necesites
dejarla o bien hacer una terapia. Quienes te quieren de
verdad respetarán tus límites.
La clave del éxito con estos cuatro pasos es hablar con un
tono de voz neutro. No levantes la voz ni hables más bajo
de lo habitual. Mantén la calma. Tú sabes cuando hablas
con pasión, con ánimo de crítica o más bien con ira.
Recuerda que estás informando a la otra persona. Tu tono
de voz no debe expresar emoción o agitación.
Podemos pensar que esto puede ser eficaz con cualquier
persona pero no con nuestro jefe. La clave para manejar la
situación con tu jefe está en la utilización de un tono de
voz neutro y en hacer gala de mucho tacto. Nunca pongas
límites a tu jefe ni a nadie más delante de otra persona y
sobre todo no lo hagas en medio de una reunión.
Cuando informes a los demás, el secreto está en dejarles
la posibilidad de una salida elegante. No entres en una
polémica. Si la otra persona no se disculpa, es lógico que
le pidas que lo haga. A veces, una disculpa no es
suficiente y puede que tengas que pedir una reparación del
estilo: “Bueno, está bien que me pidas disculpas por
manchar mi traje de lino, pero supongo que me pagarás la
tintorería”.
Nuestra tendencia natural es no dar los dos primeros pasos
e ir directamente al tercero y del cuarto y por lo general
con un tono de voz que no es precisamente neutro. La clave
es hablar con serenidad aclarando las cosas
inmediatamente.
Comienza a informar a los demás de cómo deseas que te
traten y pedirles que lo hagan.
En el fondo, la gente sabe muy bien que están poniéndote
en evidencia y en realidad no se sienten bien haciéndolo.
Si lo permites, no sólo te rebajas tú, sino que lo rebajas
a ellos.
¿Qué límites quisieras establecer ahora que sabes cómo
protegerte con elegancia? Trata de encontrar un mínimo de
5 y anótalos.
No ignores lo pequeño.
“Para llevar a cabo grandes empresas, el primer requisito
es tener confianza en uno mismo”.
El poder, la seguridad y el éxito son elementos que van
todos de la mano. El secreto es no dejar pasar por alto el
menor detalle: acostúmbrate a pedir explicaciones en el
momento sobre lo que te molesta, o tan pronto como sea
posible o adecuado.
Todos esos comentarios que nos molestan y nos parecen
insignificantes y que pasamos por alto por no gastar
nuestra energía, se van acumulando y a la larga van
minando tu autoestima. No ignores lo pequeño. Si lo haces,
terminará por ser una montaña y explotarás. Hay que
reaccionar e informar a la otra persona en el mismo
momento (“Te das cuenta de que dejaste los platos sucios
sobre la mesa”.) Deja de hacer el papel de santo o santa y
comienza a informar a los demás de lo que te fastidia.
Las personas verdaderamente “grandes” no toleran las
conductas desagradables.
A medida que comiences a poner tus límites, también serás
consciente del gran número de comentarios y observaciones
desagradables que has tenido que soportar. A la mayoría
nos enseñaron que no hacer caso de ellos es ser “amable”.
No estamos acostumbrados a poner las cosas en claro sobre
la marcha.
No siempre podrás responder de inmediato, pero si sientes
que un comentario es hiriente o que está fuera de lugar,
no dudes en llamar lo antes posible a esa persona que lo
haya hecho para aclarar las cosas.
Aunque haya pasado mucho tiempo de eso que te molestó
debes aclararlo. Si aún das vueltas a un comentario o
insulto eso significa que no lo has perdonado, de modo que
debes resolverlo. No sabes cómo va a reaccionar esa
persona después de tanto tiempo. La verdad es que no tiene
importancia la manera en la que responda, la cuestión es
que tú digas lo que no pudiste decir durante años y pidas
a la otra persona que se disculpe o que subsane de alguna
manera el daño si es el caso. Entonces podrás decirle que
la has perdonado.
Nos puede asaltar la duda de si no pensarán los demás que
somos demasiado sensibles. Puede que sí, pero no debe
darnos vergüenza reconocer que somos sensibles y que nos
gustaría que nos trataran con respeto. Ser sensibles no es
un pecado.
A veces las personas confunden los límites con muros. Un
límite define lo que los demás pueden o no pueden hacerte.
Habrá personas que no estarán dispuestas a respetar tus
límites y lo mejor será que te alejes de ellos y rompas la
relación e incluso que cambies de trabajo.
Podemos pensar que parecemos quisquillosos pero cuanto
mayores sean tu claridad y tu firmeza en el planteo de las
situaciones, menor será la posibilidad de que acabes
quejándote de tu suerte. Pasado un tiempo, no necesitarás
decir nada, porque inconscientemente los demás sentirán la
presencia de tus límites y no osarán atravesarlos.
Eleva el nivel de lo que consideras aceptable.
La otra cara en el tema de los límites es tu manera de
actuar con respecto a los límites ajenos. No tiene sentido
que tu trates de imponer tus límites si no respetas los de
los demás. Lo correcto es que, al ampliar los límites que
quieras que los demás respeten, amplíes tu también los que
debes respetar.
Todo es bueno, incluso lo malo.
Es fácil tener una actitud positiva si comprendes que todo
tiene su lado bueno, incluso lo más desagradable. Para
apreciar lo bueno de la vida en toda su plenitud, tenemos
que experimentar también lo opuesto.
Ventajas de ver el lado positivo de las cosas.
En lugar de quejarte, aprovecharás los buenos aspectos
de la situación.
No te quedarás mucho tiempo en esa mala situación porque
no resistirás a ella. Aquello a lo que te resistes o
resignas, persiste. Por lo tanto, simplemente te pondrás
en acción.
Aceptarás mejor las emociones que experimentes. Cuando
estés triste, vivirás plenamente tu tristeza. Cuando te
enfades, vivirás el enfado. Cuando te sientas feliz,
gozarás de esa felicidad.
No tenderás a emitir demasiados juicios críticos sobre los
acontecimientos. La vida es la vida. Todo lo que sucede es
instructivo de una manera u otra. Quizá lo malo sucede
para que puedas agradecer lo bueno.
Las personas optimistas tienden a ser más felices y a
tener más éxito en la vida.
Haz cada día algo que te haga ilusión.
Es increíble lo aburrida y monótona que puede llegar a ser
nuestra vida si no tenemos algo que nos ilusione.
Necesitas abundancia de buenas cosas que te ilusionen,
como mínimo una cada día. NO dejes de lado las pequeñas
cosas que suelen ser las más gratificantes.
Rectifica tu proceder.
Ahora es el momento de crear espacio para lo que deseas.
NO puedes recibir cosas para las que no tienes espacio.
Crea un vacío y el universo te enviará cosas para
llenarlo.
Despeja tu vida.
Si tienes sensación de estancamiento, comienza por
despejar el terreno. Empieza por ordenar tu despacho y tu
casa tirando todas esas cosas inservibles que guardas
desde hace tiempo.
Acabar con el caos es una terapia increíble, que genera
una enorme cantidad de energía. Por esta razón, es el
primer problema que abordamos en el programa de coaching,
de modo que te armes con la energía necesaria para
afrontar los objetivos más importantes.
Aprende a decir “NO gracias” cuando lo que te ofrecen no
es lo que realmente deseas.
¡Simplifica!, ¡Simplifica!, ¡Simplifica!
Ya has aligerado tu carga de cosas materiales, estás en
condiciones de abordar otras maneras de simplificar tu
vida. Si sientes que tu agenda se desborda, que tienes
demasiadas cosas que hacer y gente que ver, es hora de
simplificar. Todo en la vida absorbe energía, tanto las
cosas materiales como el trabajo, las obligaciones
sociales y los compromisos familiares. Cuanta más energía
tengas a tu disposición, más atracción ejercerás y más
éxito tendrás en todos los ámbitos.
Piensa modos de aprovechar los últimos avances
tecnológicos para organizarte mejor. Ahora, anota 10
formas de comenzar a simplificar tu vida hoy mismo.
Contrata una persona para realizar las tareas
domésticas.
Deja de tratar de hacerlo todo y comienza a delegar el
mayor número de cosas posibles.
No temas buscar ayuda.
Esta es una manera de delegar tareas. Para hacer bien las
cosas, necesitas el tiempo y el espacio necesarios. Hazte
con un sistema de apoyo de modo que te libere para hacer
lo que realmente te gusta. Cada vez que te esfuerces
demasiado y sientas frustración, pregúntate cómo podrías
delegar la tarea o conseguir la preparación adecuada para
llevarla a cabo con menos esfuerzo.
Perfecciona el presente.
Si eres una persona que siempre dice “no tengo suficiente”
(no tengo suficiente dinero, no tengo suficiente
tiempo,...) hay algo que debes aprender. La vida es una
gran maestra. Si te escuchas decir “No tengo
suficiente...”, hay algo imperfecto en tu situación
actual. No obstante, uno de los principios que utilizamos
en el coaching es que el presente es perfecto. Como no
podemos cambiar este principio, habrá que cambiar otra
cosa.
Cuando insistes en que no tienes suficiente de lo que sea
¿a qué te refieres en realidad? ¿Qué nuevas habilidades o
hábitos necesitas adquirir? Comienza ahora mismo por
perfeccionar tu presente. |