Reflexión para ti.

nº 74

Abrir los brazos, a...

Muchas de tus distracciones están allí porque crees que las necesitas. Acalla tus pensamientos y esas distracciones desaparecerán.

Deja ir las preocupaciones y vence las dudas, que sólo logran confundir tus ideas. Acalla tus pensamientos por un tiempo y siente la felicidad de ser, simplemente, quien tú eres.

Aquieta tu mente y súbitamente, esas distracciones tan abrumadoras parecen estar a un millón de kilómetros.

Sumérgete en el darte cuenta que estás aquí, en este preciso instante y olvida las preocupaciones, los temores y las dudas.

Aléjate un paso de tus pensamientos frenéticos y desordenados y en la tranquilidad del silencio concentra tu atención en lo que es realmente importante para tí.

Experimenta la claridad de perspectiva que sólo la tranquilidad puede aportar. Más allá de pensar y preocuparse, de cuestionarse y juzgar y analizar hasta casi agonizar hay un espacio poderoso, refrescante y lleno de energía.

Siente el valor que la tranquilidad puede darte. El amor es tener siempre los brazos abiertos. Con los brazos abiertos el amor puede ir y venir a su voluntad, libremente, pues lo haría igual de todos modos.

Si cerramos lo brazos alrededor del amor descubriremos que hemos quedado solos, abrazándonos a nosotros mismos."   

Pensamiento urbano.

Lo que apreciamos se precia. El simple y poderoso acto de apreciar expande la manera en que sentimos lo que vivimos.

Es así con todo: cuando un maestro aprecia las calidades de un alumno, éste se desarrolla como nunca; cuando uno siente orgullo por su trabajo, la excelencia va de la mano; cuando las personas aprecian los amigos, la amistad aumenta su valor.  

Apreciar es una práctica que requiere Intención y Atención: la intención de crear nuevo valor, a través de nuestra atención deliberada sobre lo que ya tenemos.

Nuestra atención amplía y enriquece la manera en que vivenciamos lo que está frente a nuestros ojos. Dirigir nuestra atención nos potencia y nos transforma en quiénes somos.

Cuando permitimos que el resentimiento, la resignación y el temor se vuelvan el foco de nuestra atención e intención, nos volvemos resentidos, resignados y temerosos.

Cuando dirigimos nuestra atención hacia el coraje, la integridad y las posibilidades, nos volvemos expresiones de esas calidades... en cualquier cosa que hagamos!  

Podemos usar nuestra apreciación, nuestra atención e intención consciente, para transformar nuestra vida, nuestras relaciones y nuestro mundo, abriéndonos a un espacio de libertad y crecimiento.

Deliberadamente podemos crear nuevo valor, donde nadie lo hubiera creído posible...

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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