Reflexión de Noviembre de 2009

nº 58

Gestos y ademanes.

Si hablas con poco volumen, tus gestos, ademanes y postura saldrán débiles; y si hablas con fuerza, serán correspondientemente más firmes y convincentes. Es más una cuestión de decisión.

¡Decídete a hablar con fuerza y buena potencia, y deja el resto en manos del instinto! En vez de 'hacer ademanes' piensa en función de hablar con verdaderas ganas y dejar que tu cuerpo se manifieste libremente.

Evita juntar, sobar u ocupar las manos a cada rato. Si tienes costumbre de coger un lápiz, deja el lápiz a un lado y cógelo imaginariamente. Si sales en televisión, graba el programa y observa posteriormente tu desempeño cubriendo la parte del cuello hacia arriba y quitándole el volumen para observar cuán eficaz es tu lenguaje corporal. ¿Te mueves demasiado? Muévete menos. ¿Te mueves poco? Muévete más.

Hay dos clases de ademanes: los que convencen y los que pintan y describen las ideas. Los que convencen se expresan con vigor y movimientos enérgicos, y tienen que ver con las frases e ideas que implican creer en algo. Y los que pintan y describen ideas imitan las formas, tamaños, movimientos y distancias con los dedos y las manos.

Para lograr variedad en los ademanes al decir frases abstractas, como: "El aspecto más importante de la decisión que tuvimos que tomar cuando se nos pidió pronunciarnos al respecto...", podrías mover tus manos como si dijeras: "Cuando coloco de cabeza sobre la mesa este vaso de cristal".

Nadie sabe que estás imitando la forma y movimiento del vaso colocado de cabeza. Solo es un ademán interesante. Lo mismo puedes hacer al decir: "Tengo la seguridad de que los plazos se cumplirán de todas maneras". Mueve las manos como si dijeras: "Con este machete cortaré en dos la naranja". Vemos otros ejemplos:

AL DECIR IMITA ESTE MOVIMIENTO

Hace más o menos un par de años

Gesticula el número 2 con los dedos

Contuvimos su reacción

Coge una pelota de fútbol con ambas manos

Cuando le dijeron cuales eran los requisitos

Junta las puntas de los dedos de una mano

La conclusión a la que llegamos

Estira la palma de una mano, como pidiendo una moneda

Al desobedecer reiteradamente las órdenes

Haz como una pinza que coge un pelo

Nos reunimos para considerar este asunto

Mueve en círculo el dedo índice, como un remolino de viento

Esto de ninguna manera significa promover movimientos mecánicos, enlatados, carentes de vida, sinceridad y entusiasmo, y mucho menos decirte que los ensayes frente a un espejo, haciendo un ademán por cada frase o palabra.

De hecho, tal como al hablar es necesario insertar algunas pausas, porque es ridículo hablar sin parar, a veces conviene más ningún gesto.

Pensamiento urbano.

La fortaleza de un hombre no está en el ancho de sus hombros. Está en el tamaño de sus brazos cuando abrazan.

La fortaleza un hombre no está en lo profundo del tono de su voz. Está en la gentileza que usa en sus palabras.

La fortaleza de un hombre no está en la cantidad de amigos que tenga. Está en lo buen amigo que se vuelve de sus hijos.

La fortaleza de un hombre no está en como lo respetan en su trabajo. Está en como es respetado en su casa.

La fortaleza de un hombre no está en lo duro que puede golpear. Está en lo cuidadoso de sus caricias.

La fortaleza de un hombre no está en su cabello o su pecho. Está en su corazón.

La fortaleza de un hombre no está en las mujeres que ha amado. Está en poder ser verdaderamente de una mujer.

La fortaleza de un hombre no está en el peso que pueda levantar. Está en las cargas que puede llevar a cuestas.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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