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Reflexión de Noviembre de 2009 |
nº 58 |
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Si hablas con poco volumen, tus gestos, ademanes y postura saldrán débiles; y si hablas con fuerza, serán correspondientemente más firmes y convincentes. Es más una cuestión de decisión.
¡Decídete a hablar con fuerza y buena potencia, y deja el
resto en manos del instinto! En vez de 'hacer ademanes' piensa en función
de hablar con verdaderas ganas y dejar que tu cuerpo se manifieste
libremente.
Nadie sabe que estás imitando la forma y movimiento del
vaso colocado de cabeza. Solo es un ademán interesante. Lo mismo puedes
hacer al decir: "Tengo la seguridad de que los plazos se cumplirán de
todas maneras". Mueve las manos como si dijeras: "Con este machete cortaré
en dos la naranja". Vemos otros ejemplos: De hecho, tal como al hablar es necesario insertar algunas pausas, porque es ridículo hablar sin parar, a veces conviene más ningún gesto. |
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Pensamiento urbano. |
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La fortaleza de un hombre no está en el ancho de sus hombros. Está en el tamaño de sus brazos cuando abrazan.
La fortaleza un hombre no
está en lo profundo del tono de su voz. Está en la gentileza que usa en
sus palabras. |
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