Reflexión de mayo de 2004

nº 4

¿Quieres éxito?.

Todos aquellos que han triunfado en cualquier ámbito de la actividad humana, artistas, deportistas, negociantes etc. han tenido fe en sí mismos.

Cuando hablamos de Fe, normalmente se relaciona con la fe religiosa, aquí en este texto se está usando como la esperanza de que todo va a salir bien, lo contrario del miedo, que es la esperanza de que algo va a salir mal.

No te puedes lanzar a obtener algo de la vida, como fama, dinero, amor o lo que quieras conseguir, si desde un principio tienes pensamientos tales como: ¿y que tal si no lo logro?.Sí me gustaría, pero puede salir mal la cosa, siento que no lo merezco, he fracasado tantas veces que voy a volver a fracasar, mejor me quedo como estoy, es mucho trabajo, y muchos otros pensamientos que ahora puedes ir descubriendo los cuales te impiden avanzar. Los psicólogos le llaman a estos pensamientos auto-sabotaje, es decir, tú mismo te saboteas tu éxito.

A veces sentimos por los fracasos anteriores que vamos a volver a fracasar, los fracasos anteriores como ya se vio en un comunicado anterior de esta serie, son experiencias válidas y aprendizajes que nos llevan a ser mejores cada vez y no tienen que ver con los éxitos futuros.

Reflexiona por un momento; ¿Qué es lo que te va a dar esa confianza y fe en ti mismo? Es sólo la preparación y la asimilación de conocimientos, esto a través de capacitación continua, que ya lo tratamos, y también a través de “experiencias significativas”, que no son otra cosa que el darnos cuenta de por qué las cosas no salieron como las esperamos.

Date cuenta de que si estás en el camino de la superación constante, cada día eres mejor en varios aspectos. Sólo para mencionar algunos, te diré que simplemente por vivir estás pasando experiencias, si tú te capacitas por tu propia cuenta es mejor, entonces cada día sabes más y puedes desenvolverte mejor en la vida, y un día lo logras.

Si tu ya sabes lo que quieres, te has puesto un objetivo a alcanzar, es por que lo puedes lograr, toma acción y si vez que otras personas como tú lo han logrado, ¿por qué no lo vas a lograr tú? Eres tan bueno como los demás, o a veces mejor que otros, no importa; lo que importa es que tú te des cuenta de que lo puedes lograr.

Ten por seguro que se van a presentar dificultades y tropiezos a lo largo del camino, eso es la vida. Todos han tenido sus caídas. Lo que determina la diferencia entre quedarse en el suelo o levantarse es la actitud que tomes en ese momento; si piensas que ya eres un fracasado de por vida, así va a ser; si piensas en que puedes levantarte, así va a ser.

No hay que olvidar que toda acción que tomemos debe ser dentro de todas las leyes y normas humanas, éticas, religiosas, etc. Esto es simple, pero no resulta fácil. Sólo hay que hacer todo lo que quieras sin dañar a nadie, a nada ni a ti mismo, no hay que provocar ningún daño, ya sea físico, moral, económico o de cualquier tipo, y siempre estarás dentro de todas las leyes.

 

"En lo más profundo de la mente humana habitan ciertos poderes adormecidos; poderes que nos asombrarían; poderes que jamás soñamos poseer; fuerzas que revolucionarían nuestras vidas si despertaran y entraran en acción"
 

Pensamiento urbano.

Definitivamente la diferencia entre el que fracasa y el que triunfa, radica en la actitud que ambos asuman frente a la vida.

El triunfador cree en sus sueños y lucha incansablemente por conseguirlos; no se desalienta por ningún obstáculo, pues considera que por grande que parezca, tendrá la suficiente capacidad para vencerlo; aprende de los fracasos y busca los beneficios que de ellos se desprenden; es disciplinado y asume con responsabilidad lo que sea necesario para cumplir sus objetivos; es muy persistente pues confía que tarde o temprano logrará sus propósitos.

Si usted no corresponde a esta categoría pero quiere triunfar, simplemente cambie de actitud, sea positivo.

Diariamente, déle gracias a Dios por lo que tiene en vez de quejarse por lo que no tiene; ame a las personas como son, valorando sus cualidades en vez de criticarlas por sus defectos; aproveche las oportunidades que la vida le ofrece, no las deje pasar, pues no siempre se repiten; no culpe a los demás por sus fracasos, mas bien busque los correctivos para no repetirlos; crea en usted y luche por sus ideales sin que lo afecte la opinión de los demás.

Disfrute de las cosas sencillas de la vida, saque tiempo para hacer lo que le gusta y compártalo con sus seres queridos, recuerde que la vida es demasiado corta como para darse el lujo de no ser feliz.

 

Manuel Vallejo

 

 

P.D. He querido adelantar este segundo boletín para poder felicitar a las mamás antes que nadie.

 

 

Felicidades MAMÁS.

 

 

 

Un niño, próximo a nacer, le dijo a Dios:

-Me vas a enviar a la tierra pero, ¿cómo viviré allá, siendo tan pequeño y tan débil?

-Entre los muchos ángeles escogí a uno que te espera -le contestó Dios-.

Pero aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír y eso basta para mi felicidad. ¿Podré hacerlo allá?

-Ese ángel te cantará y sonreirá todos los días y te sentirás muy feliz con sus canciones y sus sonrisas.

-¿Y cómo entenderé cuando me hablen, si no conozco el extraño idioma de los hombres?

-Ese ángel te hablará y te enseñará las palabras más dulces y más tiernas que escuchan los humanos.

-¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?

-Ese ángel juntará sus pequeñas manos y te enseñará a orar.

-He oído que en la Tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?

-Ese ángel te defenderá, aunque le cueste la vida.

-Pero estaré siempre triste porque no te veré mas, Señor. Sin verte me sentiré muy solo.

-Ese ángel te hablará de mí y te mostrará el camino para volver a mi presencia.

En ese instante, una paz inmensa reinaba en el Cielo. No se escuchaba ninguna voz. El niño dijo suavemente a Dios:

- Dime su nombre, Señor.

Dios le contestó:

-Ese ángel se llama "MAMÁ".
 

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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