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Reflexión de marzo de 2006 |
nº 14 |
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El mayor fracaso es no llevar a cabo una idea por miedo al fracaso. |
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Te has preguntado:
¿Por qué la gran mayoría que se ilusiona con un proyecto, acto seguido,
comienza a sentirse paralizado por el temor al fracaso? ¿De dónde surge el
miedo al fracaso?, ¿qué es exactamente?
En verdad el temor
al fracaso, como la mayoría de los temores, es totalmente ilusorio e
irreal, es la anticipación de un evento que no ha ocurrido, pero que se
siente como si estuviese ocurriendo ahora y paraliza.
¿Se podría decir que
has fracasado? Pues “lamentablemente” la gran mayoría piensa que si. Te
catalogan como un “fracasado”. "Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él." -Mahatma Gandhi
Pero entonces, cómo
deberíamos catalogar a la gran mayoría, que ni siquiera intentan descubrir
aquello con lo que podrían disfrutar y sentirse realizados, por temor a
que los identifiquen en el grupo de los fracasados; previsores, discretos,
inteligentes... Si tienes un proyecto para mejorar tu negocio, tu vida personal, o tu manera de contribuir, pon manos a la obra. Más vale correr el riesgo, que despertar dentro de 30 años, con el pensamiento martirizante de que pudiste haber tenido una mejor vida. Recuerda; NUNCA fracasarás, solo obtendrás una experiencia muy valiosa. El éxito y el fracaso son simplemente interpretaciones o caras de una misma moneda. Si quieres tener éxito, tienes que aprender a fracasar. |
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Pensamiento urbano. |
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Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Everest inicio su travesía, después de años de preparación, pero quería la gloria para el sólo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y mas tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima, le oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña , ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbalo y se desplomó por los aires, caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas mas oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, El pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos. Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguisima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo mas que gritar: "Ayúdame Dios mío..." De repente una voz grave y profunda de los cielos le contesto: "¿Qué quieres que haga?" "Sálvame Dios mío " "¿Realmente crees que te pueda salvar? " "Por supuesto Señor " "Entonces corta la cuerda que te sostiene..." Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró mas a la cuerda y reflexionó. Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... a dos metros del suelo... |
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