|
|
|
|
Reflexión de julio de 2004 |
nº 4 |
|
¿Que es la felicidad?. |
|
|
¿Por qué preguntamos "qué es la felicidad"? ¿Es ese el enfoque correcto?
¿Es la correcta manera de investigar? No somos felices. Si fuéramos
felices, nuestro mundo sería por completo diferente, nuestra civilización,
nuestra cultura, serían total y radicalmente distintas. Somos seres
humanos infelices, triviales, carentes de valor, peleadores, vanos, nos
rodeamos de cosas inútiles, nos satisfacemos con ambiciones mezquinas, con
el dinero y la posición social. Somos seres desdichados, aunque podamos
poseer conocimientos, dinero, casas ricas, muchos hijos, automóviles,
experiencia. Somos seres humanos tristes, sufrientes, y debido a que
sufrimos, deseamos la felicidad; y así nos dejamos arrastrar por aquellos
que nos prometen esa felicidad, social, económica o espiritual. La mente y el pensamiento jamás pueden encontrar la felicidad. La felicidad no es, como lo es la sensación, una cosa que pueda perseguirse y encontrarse. La sensación podemos encontrarla una y otra vez, porque siempre la perdemos, pero la felicidad no puede ser encontrada. La felicidad que podamos recordar es tan sólo una sensación, una reacción a favor o en contra del presente. Lo que se ha terminado no es la felicidad, la experiencia de felicidad que se ha acabado es sensación, porque el recuerdo es pasado y el pasado es memoria y sensación. La felicidad no es sensación. Podemos recordarla pero no revivirla. La mente, con sus recuerdos y experiencias no puede ser feliz, el reconocimiento mismo impide el vivir el momento presente con toda la plenitud que necesita el ser feliz.
¿Podemos hallar la felicidad por medio de cosas? Buscamos la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas, a través de la relación. Por lo tanto, se vuelven sumamente importantes las cosas, la relación y las ideas, no la felicidad. Cuando buscamos la felicidad por medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma. Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre, entonces, la propiedad, la familia, el nombre, adquieren una extrema importancia, ya que la felicidad es buscada a través de un medio; de esa manera, el medio destruye al fin.
¿Puede la felicidad hallarse a través de algún medio, de alguna cosa hecha
por la mano o por la mente? ¡Es tan obvio que las cosas, las relaciones y
las ideas son impermanentes, que siempre terminan por hacernos
desdichados! Las cosas son impermanentes y se gastan y se pierden; la
relación constituye un fricción constante, y la muerte aguarda; las ideas
y las creencias carecen de solidez, de permanencia. Buscamos la felicidad
en ellas, sin darnos cuenta de su impermanencia. Así es como el dolor se
convierte en nuestro constante compañero. Sólo cuando el "yo", en todas sus sutiles formas, llega a su fin, hay un estado de bienaventuranza que no es posible tratar de adquirir, un éxtasis, un verdadero júbilo libre de todo sufrimiento, de toda corrupción. Nuestro "yo" sólo es un recuerdo, un conjunto de pensamientos sin realidad objetiva. Cuando la mente trasciende el pensamiento del "yo", del experimentador, del observador, del pensador, puede haber entonces una felicidad incorruptible. Esta felicidad no puede ser permanente -en el sentido con que usamos esa palabra-, pues está más allá al tiempo y al espacio. Pero nuestra mente está siempre buscando una felicidad que tenga permanencia, algo que perdure, que continúe. Y ocurre que el deseo mismo de continuidad es corrupción. Si podemos comprender el proceso de la vida y explorar el río del conocimiento propio, comprenderlos sin condenar, sin decir que es bueno o es malo, entonces surge una felicidad creadora que no es "tuya" ni "mía". Esa felicidad creadora es como la luz del Sol. Si deseamos conservar la luz del Sol para nosotros mismos, ese ya no será más el claro y cálido Sol dador de vida. De igual manera, si deseamos la felicidad porque estamos sufriendo, porque hemos perdido a alguien o porque no hemos tenido éxito, entonces eso es tan sólo una reacción. Pero cuando la mente puede ir más allá, encontramos que existe una felicidad que no pertenece a la mente, y que es el verdadero gozo, el auténtico júbilo |
|
|
Pensamiento urbano. |
|
|
Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo, y después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos mas felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos mas felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados. La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA...¿Si no es ahora, cuándo? Tu vida siempre estará llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Ya lo dijo Alfred D. Souza: "Por largo tiempo parecía para mi que e la vida estaba a punto de comenzar; la vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran "Mi Vida" Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesora cada momento que tienes, y atesóralo mas cuando lo compartiste con Alguien Especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que la Vida esta hecha de ese tiempo, y que el tiempo no espera por nadie... Así que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tengas hijos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño el invierno o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz...
La felicidad es un trayecto, no un destino. Y baila como si nadie te estuviera viendo. |
|
|
|
|
Si deseas borrarte manda
un e-mail a boletin@tucoach.com
|
Números anteriores
|
| Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España |
| © Copyright 2004 tucoach.com. Inc. All rights reserved |