Reflexión de enero de 2008

nº 36

Cómo se mide la vida.

La Vida no se mide anotando puntos, como en un juego.

La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por cómo te aceptan los otros.

No se mide según los planes que tienes para el fin de semana o por si te quedas en casa sólo.

No se mide según con quién sales, con quién solías salir, ni por el número de personas con quienes has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.

No se mide por las personas que has besado.

No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.

No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.

La vida, simplemente, no es nada de eso...

La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas.

Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.

Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.

Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un arma.

Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.

Se trata de los juicios que formulas, por qué los formulas y a quién o contra quién los comentas.

Se trata de a quién no le haces caso o ignoras adrede.

Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.

Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas.

Pero por la mayor parte, se trata de sí usas la vida para alimentar el corazón de otros.

Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

Hacer un amigo es una gracia.

Tener un amigo es un don.

Conservar un amigo es una virtud.

Ser un amigo es un honor y un privilegio.

"No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor"

Pensamiento urbano.

Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar, cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti, y dejes de preocuparte por el que dirán.

Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados. Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.

Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.

Cuando el ser espontáneo te libere del método. Cuando actúes por convicción y no por adulación.

Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.

Cuando sepas perdonar, tan fácilmente como ahora te disculpas. Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre y junto al rico sin pensar que es un Dios.

Cuando sepas enfrentarte a tus errores tan fácil y positivamente como a tus aciertos. Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.

Cuando sepas manejar tu libertad para pensar, hablar, leer, escribir y hasta escuchar sin caer en los excesos.

Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.

Cuando ya no debas sufrir para conocer la felicidad y no seas ya capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.

Cuando no trates de hallar respuesta en las cosas que te rodean, SINO EN TU PROPIA PERSONA.

Cuando aceptes los errores..........................................................

Cuando no pierdas la calma...........................................................

ENTONCES, Y SOLO ENTONCES, SERÁS UN/A TRIUNFADOR/A

"Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él"

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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