Reflexión de diciembre de 2006

nº 23

El éxito radica en la actitud para hacer amigos.

Para alcanzar nuevos logros en la vida, a pesar del empeño, la decisión, el esfuerzo y la constancia que implican, es necesario irradiar confianza en quienes los rodeen, dejar de ser complicados para ser aceptados y ser solidarios con los más necesitados, para ser correspondidos sin rollos como dicen los muchachos de hoy... 

Tal actitud requiere asumir comportamientos de lealtad, sinceridad y amistad, como parte del quehacer cotidiano estemos donde estemos, porque para ser socialmente aceptados, es imprescindible practicar los valores que nos permiten vivir en convivencia y ser estimados por la forma auténtica de portarnos en comunidad sea esta familiar o laboral. 

Tener comportamientos de lealtad, sinceridad y amistad, debe entenderse como la convicción personal bajo la cual vemos el mundo. Nuestros comportamientos son el reflejo de la forma en que entendemos, percibimos e interpretamos el mundo en que vivimos. Son como una especie de “sellos” que cada individuo lleva consigo y utiliza al enfrentarse a las distintas situaciones que se le van presentando en la vida. 

Ser capaz de expresarse con la sinceridad del afecto sin sentirse ridículo, ser agradecido con quien nos da una mano, aprender a estimar de verdad a quienes nos estiman y expresarles de múltiples formas que los queremos, que nos interesan, que son importantes para nosotros... Y con ese mismo cariño, ser capaz de llamar a las cosas por su nombre, sin blandenguerías, sin ambigüedades, sin ventajas desleales, sin esperar algo a cambio... Nuestra vida sería diferente porque nuestro entorno sería más agradable.

En la realidad cotidiana, quienes tiene poco éxito generalmente son personas que consideran que existe un destino fatal en la vida, achacándolo todo a su mala fortuna de ser pobre, como causa principal de los problemas que enfrentan en su vida conyugal, familiar, sentimental o de trabajo... Ellos intentan resolver sus dificultades por medio del licor o de las drogas, pues ignoran que la raíz de sus problemas está dentro de ellos mismos.

Aunque las personas estamos inmersas en una amplia variedad de preocupaciones según el rol de padres, hermanos, hijos, jefes, trabajadores..., en relación con aspectos de salud, bienestar personal... Mientras utilizamos nuestro tiempo y energía en actuar dentro de aquellos aspectos de la vida, no podemos ser ajenos al ejercicio de la honestidad, la humildad, la justicia, la paciencia y la laboriosidad, donde tienen validez las actitudes, aptitudes y formas de comportamiento expresados a través actitudes positivas que se reflejan en compartir, ser sensibles al dolor ajeno y agradecidos con el creador, ya que por medio de estas actitudes, el éxito siempre nos sonríe...

Pensamiento urbano.

Es muy probable que sepas claramente lo que te hace feliz. Sin embargo, hay muchas personas que no lo saben. O bien, hay momentos de la vida en que parece que la motivación por existir desaparece y se cae en una rutina que no proporciona satisfacciones.

Hay algunas necesidades fundamentales en todo ser humano y cuando son satisfechas, todos nos sentimos mejor. Requerimos ser necesarios, importantes, admirados y apreciados. Si no lo logramos, hay poca felicidad en la vida. Así que ya tenemos una pauta importante para descubrir lo que nos hace feliz.

El paso siguiente es aprender cómo logramos ser necesarios, importantes, admirados y apreciados por los demás. Hay una buena noticia: ¡es muy fácil! Basta con encontrar la forma de hacer sentir a los demás a sentirse necesarios, importantes, admirados y apreciados. Con todas las personas con que te relaciones, intenta manifestarles su aprecio o su admiración, busca elogiarlos sinceramente. Si han sido de alguna manera importantes o necesarios para ti, no tardes más en decírselos.

Cuando ayudas a satisfacer a otros sus necesidades, las tuyas también son satisfechas pues, con esta nueva actitud tuya, serás necesario, importante, admirado y apreciado por los otros.

Hay una vocación esencial en el ser humano: aprender. Todos hemos nacido preparados para aprender de todo y fácilmente. Solamente bloqueos adquiridos pueden impedir que nos sintamos felices aprendiendo. Aquí hay otra clave, entonces. Que tu vida sea un aprendizaje permanente. Lee, pregunta, practica de todo un poco. Toma cursos, asiste a seminarios y conferencias. Intenta nuevos desafíos. Busca de lo que nada sabes o piensas que nunca podrás aprenderlo y encuentra quien te enseñe algo de eso. Descubrirás que eres mucho más capaz de lo que te imaginas.

Y el otro aspecto que produce una gran felicidad es amar. No tanto ser amado, sino que amar. Practica el servicio desinteresado, busca a alguien a quien ayudar y apoyar, sé un buen oyente, abraza al que necesita consuelo. Comparte algo de lo que tienes.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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