Reflexión de diciembre de 2004

nº 9

Una nueva mirada.

¿Qué vemos, cuando vemos lo que vemos? ¿Vemos una realidad externa, independiente de nosotros y de nuestro observar? ¿O vemos una "realidad" condicionada por nuestros mecanismos de percepción (biológicos) y nuestra interpretación (modelo mental)?

¿Un perro, verá la misma realidad que vemos nosotros, los seres humanos? ¿Y un mosquito? ¿Verán la misma realidad un sacerdote Italiano, un militar iraquí, un niño ruso, una adolescente inglesa y un anciano hindú? Evidentemente no...

Sabemos de las limitaciones de nuestros sentidos, sabemos que hay colores que no vemos (infrarrojo, ultravioleta), sabemos que hay sonidos que no escuchamos. Sabemos que a nuestro alrededor circulan ondas de radio y tv, que no podemos captar sino con un aparato especial.

No se nos ocurriría comentar un libro luego de haber leído sólo una frase del mismo. Sin embargo esto es lo que hacemos con el mundo que nos rodea. Creemos saber cómo es, creemos conocerlo, lo definimos, explicamos... y queremos tener razón. La única constante del universo es su permanente cambio ¿Cómo saber lo que algo es, si cambia continuamente?

Dado que cada uno puede interpretar las cosas de una manera diferente, y ninguna es la verdad, ¿Significa esto que cualquier interpretación da igual, que todas son semejantes?

No, no toda interpretación es igual a cualquier otra.

Acaso ¿es la verdad el único criterio que disponemos para discernir entre  interpretaciones diferentes?

Nuevamente no. Proponemos que el criterio más importante para optar entre diferentes interpretaciones es el juicio que podamos efectuar sobre el poder, la efectividad, el bienestar de cada una de ellas.

Toda interpretación abre o cierra determinadas posibilidades, habilita o inhibe determinadas acciones.

Aprender a cambiar nuestra mirada, a mirar de nuevas maneras, puede abrirnos posibilidades de acción y de intervención que de otra forma no serían visibles.

La capacidad de transformación del mundo está asociada al poder de nuestras interpretaciones.

Espero que estas simples reflexiones sirvan como una pequeña inspiración para generar nuevas miradas.

Con la alegría del reencuentro, luego de un tiempo de silencio, hoy volvemos a reflexionar juntos.

Pensamiento urbano.

Estamos a vísperas de navidad y se empieza ya a sentir el espíritu navideño. Las tiendas departamentales, jugueterías, agencias de auto y viajes, súper mercados, nos enseñan sus grandes ofertas y novedades haciendo creer que es nuestra oportunidad de comprar. Así las personas se preparan realizando sus compras para los regalos con un mes de anticipación aproximadamente.

En esta época navideña la gente se vuelve más sensible, hacen obsequios, expresan sus sentimientos y qué decir de los cientos de propósitos que uno hace y al final de cuentas quedan en el olvido. Es por eso que más que dar regalos costosos, más que comprar tan sólo por salir del compromiso, hacer promesas sin cumplir, deberíamos de ser conscientes ¡Sí! En:

Tratar a los demás como quieras ser tratado.

Valorar a cada una de las personas que nos rodean no por que hacen sino por como lo hacen.

En dar no una parte de nuestra persona sino la MEJOR en todo momento esto es con la familia, amigos, trabajo, hijos, etc.

Dar calidad de tiempo, mas no cantidad.

Expresar nuestros pensamientos y sentimientos no únicamente esta época.

Hacer el bien sin mirar a quién, dejando a un lado nuestros problemas.

Darle la importancia y prioridad que realmente tienen las personas y las cosas.

Ser honestos con nosotros mismos y con los demás.

Simplemente siendo así mejores personas, no una época del año, sino todo el tiempo.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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