Reflexión para ti.

Especial

La sinceridad.

Algunos piensan que la sinceridad es el acto de expresar nuestros sentimientos y pensamientos como estos son en un momento dado, pero debemos considerar:

1. la persona ante la que nos expresamos;

2. nuestros sentimientos;

3. nuestros pensamientos que incluyen nuestros planes e ideas;

4. la unidad de la conciencia o el “yo” que quiere expresarse.

En la mayoría de las circunstancias, el hombre se expresa según lo que él es en un momento dado, y porque no es siempre el mismo hombre, sus expresiones cambian, dando la impresión de que no es un hombre sincero sino que la sinceridad tiene que ver con un motivo.

No es fácil diferenciar entre un acto como el de ser sincero o falso, pero cuando se ve el motivo, uno es capaz de discernir la realidad que esta detrás de la expresión. Ninguno de nosotros puede ser verdaderamente sincero hasta que entremos en el dominio del “yo” permanente que esta dentro de nosotros. Esto exige avanzar en dos sentidos.

Por un lado, el cuerpo, las emociones y la naturaleza mental deberán estar tan disciplinados y purificados que expresen exactamente la voluntad del hombre interior. Por el otro lado, el hombre deberá ser, progresivamente, su verdadero Yo.

La sinceridad suprema del hombre empieza en el momento en el que el se convierte en su propio Señor y es capaz de usar sus vehículos para expresarse como él es. La sinceridad es la exteriorización exacta del hombre interior a través de sus palabras, emociones, pensamientos, ideas y gestos. Ser sincero es ser lo que un hombre es esencialmente, y expresar esa esencia con una sencillez suprema.

Son hipócritas quienes cambian incesantemente sus expresiones, cuando cambian sus motivos, sus intereses y su foco de la conciencia, debido a que están apegados a sus cuerpos, sentimientos y pensamientos; son inestables y mecánicos.

Pensamiento urbano.

Tal vez porque vi. la santidad y el heroísmo oculto de muchas personas, que se jugaron por lo que creían, entonces conocí el valor de los ejemplos, que dicen mas que mil palabras.

Tal vez porque , lo que leí sobre la historia del hombre, me enseño de sus grandezas y de sus miserias, entonces comprendí que dentro de nosotros, somos capaces de la ruindad o la magnanimidad.

Tal vez porque observé muchas obras inclusas, con su carga de fracaso y frustración, intuí que la constancia, es el sostén de toda obra perdurable.

Tal vez por todo esto y muchas más cosas soy como soy.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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