Reflexión para ti.

Especial

Vivir cada día.

En el camino espiritual no es preciso ir a la búsqueda de lo extraordinario, porque lo extraordinario reside en la profundidad de lo cotidiano y ordinario. Carpe diem no significa que debamos buscar hoy todos los placeres, sino que debemos buscar y disfrutar de todos los placeres de hoy.

No es lo mismo vivir en el presente que vivir para el presente. En el primer caso adoptamos una velocidad y ritmo a nuestra medida que nos permite vivir intensa y conscientemente lo que el momento nos trae; así podemos darnos cuenta de la belleza y el misterio que supone vivir un nuevo día y sentirnos agradecidos por este privilegio.

Supone gozar intensamente de los placeres que el hoy nos proporciona, aunque no sean aquellos que nosotros habíamos previsto. Vivir en el presente pide una actitud abierta y no esquemas cerrados de control.

Vivir para el presente significa, en cambio, quemar las naves, gastarlo todo hoy, no proyectarnos en el mañana, no perseverar en nuestros proyectos, no adoptar compromisos. Hoy todo, mañana ¿quién sabe? Vivir para el presente es propio de personas desesperadas.

Así pues, cada día, al levantarnos nos podemos preguntar: ¿qué bien puedo hacer hoy? Lo cierto es que el sol se va a poner esta tarde y se llevará otro día de nuestra vida y todo lo bueno que hayamos dejado de hacer quedará sin haber sido hecho. Es responsabilidad nuestra hacer que el fruto que hayamos cultivado sea dulce en lugar de un fruto negro y áspero.

Vivamos en el presente y llenemos nuestros días de sus pequeñas alegrías: una conversación agradable, un rato de deporte, una lectura. El presente es lo que importa, pues el porvenir es un charlatán que nos engaña a menudo. No nos pongamos trágicos, ni tan sólo al pensar en la muerte, ni tan sólo al tenerla delante. Cultivemos el buen humor, este vestido que deberíamos llevar cada día. Coloquemos sobre nuestra nariz unas gafas benevolentes para que todo adquiera un color alegre. El día que los hombres sonrían desaparecerán muchos venenos del espíritu.
                                                                                                                                                                                     José Ramón Ayllon

Pensamiento urbano.

Si el día está lleno de problemas, ¡alégrate! Estás ante un desafío digno de tu fuerza y tu capacidad, uno que te fortalecerá más aún.

No esperes que la alegría y la felicidad vengan a ti. Haz que fluyan de ti. Emana alegría y comprenderás lo que la alegría es. No prestes atención a las circunstancias. Van y vienen.

Deja que tu alegría las trascienda y las transforme. Los problemas del día a día pronto serán historia. Tú, por otro lado, tienes el privilegio de estar vivo y de poder trascender cualquier desilusión, sin importar cuán grave pueda ser.

Llena tu corazón de alegría y te sorprenderás por la cantidad de oportunidades que súbitamente aparecerán ante tus ojos.

Pon una sonrisa en tu rostro y mira cómo tus acciones se vuelven más efectivas. Desparrama alegría a tu alrededor y siente su calidez volviendo a ti.

Es un maravilloso día para estar vivo. Así que siéntete así de vivo con alegría y harás que sea aún mejor.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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