Reflexión para ti.

Especial

Hazte dueño de tu destino.

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente Tú has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntalas con valor y acéptalas. De una manera u otra son el resultado de tus actos y prueba que Tú siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo; piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas, sin alimentarlos, morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque Tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida; ahora despiértate, lucha, camina, decídete, y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

Pensamiento urbano.

Dices estar listo para enfrentar el desafío, pero en el fondo de tu mente tienes serias, persistentes dudas. Hay una vocecita repiqueteando, recordándote tus, auto-impuestas, limitaciones.

Puedes convencer al resto del mundo, pero si no puedes vencer a esa pequeña vocecita en el fondo de tu mente, te detendrá sin contemplaciones.

Para apaciguar a esa vocecita se necesita férrea voluntad y mucha repetición. Cada vez que ella dice “no, no puedes" debes responderle inmediatamente "¡Sí, puedo!". Has permitido a esa vocecita tomar el control, y en tus manos está el poder de cambiar esta situación.

En el pasado te has dicho a tí mismo -o te lo han dicho los demás- tantas y tantas veces que no puedes, que has terminado convenciéndote de que no puedes. Ahora debes hacer renacer tu confianza. Saber que puedes hacerlo.

Decirte, una y otra vez, que tú puedes. Con suficiente repetición, comenzarás a creerlo realmente y la duda se desvanecerá.
 

Transforma esa voz trémula y llorosa de la duda en un potente coro de confianza.

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Manuel Vallejo, Life Coach - Madrid, España
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